Comparecencia parlamentaria del presidente de la Xunta ante el alza de precios

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Señorías;

Comparezco en esta Cámara porque coincido en que la situación que está viviendo el conjunto de España y, por tanto, Galicia es muy preocupante. En consecuencia, y como representante común del Estado en la Comunidad Autónoma, estoy de acuerdo con ustedes en que este es un momento histórico y, en consecuencia, en este momento se requiere que cada uno traslade sus reflexiones.

Que vivimos una situación crítica es una evidencia.

Cualquiera puede comprobar también que se está registrando un empeoramiento intenso en los últimos días.

Y la grande incertidumbre que existe a muchos niveles hace probable que aún se siga agravando más en los próximos días.

Cuando la mayoría de las familias observan agobiadas el futuro; cuando sectores esenciales de nuestra economía sufren tantas dificultades e inquietudes... el deber de cualquier Administración, de cualquier Gobierno, de cualquier grupo político es reaccionar y hacerlo con la mayor diligencia posible.

Señorías, estoy hoy aquí porque creo que, ante una situación de crisis como la que vivimos, un gobernante responsable debe ofrecer explicaciones, garantizar las medidas que dependan de uno y exigir con firmeza las que corresponden al resto de las administraciones públicas.

En cualquier momento, pero en este más aún, los ciudadanos precisan de gobiernos proactivos que no se escondan cuando más deben dar la cara, que no se inhiban cuando más se necesitan.

Nuestro primer deber con los ciudadanos es intentar responder a sus preguntas con un diagnóstico lo más cierto y completo posible. Y también respetuoso con el sufrimiento de las familias y del conjunto de los trabajadores, que están en una situación especialmente delicada, en la mayoría de los sectores de Galicia.

Señorías, las quejas de tantos trabajadores en estos días son comprensibles y merecen respeto y, en mi opinión, solidaridad. Es compatible condenar las actuaciones reprobables de una minoría, con entender a todos aquellos que imploran legítimamente medidas para algo tan elemental como poder trabajar sin perder dinero.

Señalar como enemigos -y a veces incluso como delincuentes- a ciudadanos que están preocupados y desesperados por la situación es una grande equivocación y creo que debe ser rectificada de forma inmediata.

Porque son miles los ganaderos que están tirando la leche y preguntándose si tendrán que sacrificar cabezas de ganado en días próximos ante la carencia de piensos.

Porque son miles los marineros que tienen sus barcos amarrados porque no pueden repercutir el precio del gasóleo en el pescado o no tienen quien se lo recoja.

Son miles los transportistas que garantizaron el suministro de los bienes básicos durante el estado de alarma, en pleno confinamiento, y hoy no pueden salir a repartir porque no les dan las cuentas.

Son miles los integrantes de la industria conscientes de que su trabajo pende de un hilo, porque muchos de los que estaban a su lado ya lo perdieron.

Son miles los trabajadores de la construcción que están cancelando obras que tenían contratadas porque la alteración de los precios hace inviable los contratos que tenían firmados.

Son miles en el sector del turismo y en el comercio, los que se preguntan si volveremos atrás -ahora que se comenzaba a iniciar un tímido repunte después de la pandemia.

Señorías, son millones los que tienen serias dificultades para llenar el depósito de sus vehículos.

Son millones los que temen la llegada de la factura de la luz y de la calefacción.

Y todos esos miles, y todos esos millones, no son afiliados con carné de un partido o de otro. Son personas que quieren vivir, que quieren trabajar y que quieren soluciones a sus problemas.

¿Cómo les pueden pedir a todos ellos comprensión los mismos que no atienden sus quejas?

¿Cómo les pueden decir que las secuelas en España son mucho menores los mismos que privan a esta Nación de medidas que sí implementan, desde hace días o semanas, otros países de la UE?

Yo quiero manifestarle a la gente que lo está pasando mal mi respeto. Todo mi respeto. Y eso empieza -como decía- por transmitirle a nuestra gente la verdad de lo que ocurre y, exactamente con la misma transparencia, también las incógnitas que el Gobierno gallego como tal tiene.

Sabemos que la guerra en Ucrania, que aprovecho para volver a condenar -sin medias tintas-, dejará secuelas importantes en toda Europa y, por tanto, también en Galicia. Pero no sabemos aún por cuanto tiempo, ni con cuanta intensidad.

Sabemos que la atención a los refugiados procedentes del conflicto implicará a Galicia, y esa es nuestra voluntad, pero desconocemos el volumen y la ayuda con la que vamos a contar para esta situación extraordinaria.

Sabemos que las novedades en materia de política exterior que conocemos por los medios la semana pasada entrañan enormes riesgos para el suministro energético en España, pero ignoramos la magnitud porque carecemos de cualquier información al respecto.

Sabemos que la situación política en nuestro país añade más inestabilidad y desconfianza, ante la gran división en el seno del Gobierno central y con los partidos que lo apoyan, pero no sabemos qué consecuencias tendrá esta división.

Y lo que sí sabemos, y lo sabemos sin ningún género de duda, es que muchos de los problemas que tenemos ya existían con anterioridad a la invasión ilegítima desatada por Putin sobre una nación soberana.

Esto, por mucho que se pretenda esconder, es innegable. Yo mismo le advertí de algunos de ellos al presidente del Gobierno en una carta remitida el 10 de noviembre del pasado año. Pero es que, además, cualquier persona puede comprobar en sus facturas domésticas la evolución del coste de la vida en general y de los precios de la energía en particular.

Insistir en que el diagnóstico de lo que nos pasa se retrotrae a un año atrás como mínimo no es ningún capricho personal, sino una necesidad colectiva. Como diría Ortega, “toda realidad ignorada prepara su venganza”, e intentar afrontar cualquiera dificultad partiendo de su no es el primer paso para no ser capaces de solucionarla.

Y exactamente eso, ocultar el diagnóstico de una crisis es algo que ya vivimos en España en un pasado no muy alejado -gobernaba el Partido Socialista Obrero Español- y que nos fue muy mal. Sería muy recomendable no caer dos veces en la misma piedra en tan corto espacio de tiempo.

Aceptemos por tanto que -por más que la guerra agrave la situación, por descontado- la economía en España estaba recuperándose sobre grandes debilidades que, por cierto, presidentes de todos los colores le advertimos al Gobierno central. Algunos de esos lastres eran sobrevenidos e inevitables, sobre todo los derivados de la pandemia. Pero otros, señorías, se podían haber evitado porque responden a decisiones propias del Gobierno de España que deberíamos haber modificado.

En efecto, España lleva años siendo víctima de un proceso de encarecimiento progresivo de la energía. Los precios de la electricidad se multiplicaron por 5 desde 2018 -de 57,27 mw a los precios actuales en el entorno de los 300 mw-, y hasta por 10 en determinadas horas del día. Lógicamente, esto está teniendo efectos demoledores para las familias, para el sector primario, para la industria -especialmente la electrointensiva- y para todo el mundo.

Desde hace demasiados años también, nuestro país está viviendo una ruptura energética desordenada e injusta, que muchos pedimos no acometer de forma tan abrupta. En Galicia conocemos mejor que nadie los efectos que esto tiene sobre la industria y ahora, además, nuestra vulnerabilidad quedó al descubierto porque somos totalmente dependientes de una única energía de respaldo, que es el gas.

La inflación tampoco comenzó la semana pasada o el mes pasado. A cierre del año 2021, ya era de un 6,5%, la mayor en los últimos 30 años, con una tendencia al alza que llevaba consolidándose desde el pasado mes de febrero -que ya cerró en el 7,6%-.

También desde hace meses, alguno de nuestros sectores productivos comenzó a notar con mayor intensidad los efectos de la crisis de suministros, amenazando la reactivación de la economía. Sin ir más lejos, Stellantis y su red de auxiliares estuvo dos semanas parada, puesto que a la crisis de semicondutores se sumaron otros componentes.

Igualmente, Galicia defendió desde hace meses que se reconsiderasen las subidas de impuestos decididas a nivel nacional, y se optase por rebajar la presión fiscal, como hicimos desde la Xunta. Lamentablemente no se aceptó esta propuesta y la última rebaja fiscal consolidada en la ley de presupuestos de este año fue votada en contra por toda la oposición.

Y también advertimos de forma constante del riesgo de incrementar la deuda sin control. Las consecuencias de ignorarlo también las veremos ahora, con las previsibles políticas monetarias que dejarán de comprar deuda e incrementarán los tipos de interés, y harán que todas las administraciones suframos para pagar las deudas de otras administraciones que se endeudaron de forma incontrolada. Afortunadamente, Galicia en mucha menor medida ya que es la segunda Comunidad de la Nación con menos deuda por habitante.

Insisto. De la mayoría de esto llevamos hablando meses, semestres en este Parlamento. Y se lo advertimos al Gobierno central en la carta que está a disposición, datada el 10 de noviembre de 2021, donde le trasladé al presidente del Gobierno todas estas inquietudes descritas de forma concreta y con la mayor de las aportaciones.

Por eso, creo que afirmar ahora que es la Unión Europea la que va tarde, cuando hace meses que el Gobierno central debía tomar medidas en el ámbito nacional, es una auténtica provocación a los ciudadanos, que creo que no merecen.

Lógicamente, desde las últimas semanas -y especialmente en los últimos días- la situación se agravó.

Impacta la guerra, como no puede ser de otro modo.

Impacta, falta saber con qué consecuencias el volantazo dado en la política exterior de forma unilateral por la parte socialista del Ejecutivo estatal. Todos los españoles nos enteramos a través de una nota del Gobierno de Marruecos que decidimos en España en relación con nuestra postura histórica sobre el Sáhara y nuestra relación histórica y consensuada sobre Marruecos y Argelia.

Pero también impacta en la paciencia de los ciudadanos la inacción del Gobierno central.

Señorías, no se entiende que, ante lo que estamos viviendo, se nos diga que esperemos al 29 de marzo.

Ayer mismo hubo una reunión del Gobierno central con el transporte. Ciertamente, un récord histórico: se reúnen tres ministros y confederaciones de transportes que no estaban en huelga; y finaliza la reunión con todas las confederaciones de transportes en huelga. Es algo, francamente, para anotar en el manual de negociación y de razonamiento.

Hubo también una reunión de la vicepresidenta económica con todas las comunidades. Novedades. Ninguna. Que estemos tranquilos -repito literalmente- pero ni un paso adelante respecto a lo acordado en la Conferencia de Presidentes.

¿Qué más tiene que pasar para que el Gobierno reaccione?

¿Qué más se necesita para que el Gobierno dé la cara?

¿Qué más se necesita para que el Gobierno actúe y tome decisiones?

En efecto, desconcierta y preocupa la parsimonia con la que desde el Gobierno central se están afrontando los problemas de España, y por tanto, también de Galicia. Cada día que pasa supone un día más de pérdida de empleo, de empobrecimiento colectivo, de destrucción económica y de conflicto social.

Tampoco se comprende el enfoque con el que se está abordando esta crisis, como si la solución al 100% de los problemas estuviese solo en manos de la Unión Europea.

Señorías, muchos países de nuestro entorno ya tomaron decisiones, en el marco de sus competencias.

Francia: descuentos de 15 céntimos el litro de carburante, que se suma a la congelación de las tarifas del gas.

Portugal: aprobado un sistema de reembolso de 10 céntimos por litro de combustible, que aumenta en el caso de los autobuses y los taxis. Además, suspendido el Impuesto al carbono y reducido el Impuesto sobre los Productos Petrolíferos.

Italia: aprobado el pasado viernes un decreto que reduce 25 céntimos por litro los impuestos del gasóleo y la gasolina.

Bélgica: bajada del IVA del gas, de la electricidad y del combustible, pero también tarifas sociales y cheques de 200 euros para consumidores con calefacciones de gasóleo.

Polonia: reducido el IVA de los combustibles de un 23% a un 8% y ampliadas estas bajadas a productos de primera necesidad, como alimentos, gas o fertilizantes.

Si todo esto es posible para nuestros aliados europeos... ¿por qué para España, no?

Si todo esto es posible para otros países ahora, sin esperar a 29 de marzo, ¿por qué en España, no?

Cualquiera puede cometer equivocaciones, pero lo que no puedo entender es que no se tomen decisiones. Eso es un error asegurado. Con el 100% de probabilidad.

Lamentablemente, se está reproduciendo por parte del Gobierno central la misma actitud que observamos durante la pandemia y que tantas veces denunciamos en esta Cámara. En la pandemia se escudó en las Comunidades y ahora lo hace en la Unión Europea. La emergencia es diferente, pero la respuesta nacional es la misma: es decir, ninguna.

Ocurre, sin embargo, que mientras las comunidades teníamos competencias claras que nos permitían afrontar la crisis del coronavirus y paliar en buena medida la inacción del Ejecutivo estatal, en este momento, el margen de maniobra autonómica es realmente muy escaso.

Señorías, en todas las situaciones difíciles que vive nuestro país la actitud de la Xunta de Galicia está marcada por la misma pauta. Nuestro mandato y nuestra convicción nos obligan a colaborar con el Gobierno central. Nos debemos a los mismos ciudadanos.

Pero colaborar no implica callar cuando la situación es tan grave como esta, con sectores económicos que están a punto de colapsar debido a una serie de circunstancias concatenadas en las que la invasión rusa de Ucrania es un elemento determinante pero, desde luego, no es el elemento mollar.

Igualmente, colaborar no implica asumir responsabilidades que no se corresponden con el Gobierno autonómico y harían mal los partidos de la oposición de este Parlamento si aceptan que, desde aquí, suplamos el trabajo que compete al Ejecutivo estatal, a costa de ejercer en peores condiciones las tareas que sí nos son propias.

Señorías, Galicia está a disposición del Gobierno para ayudar en un momento crítico como el que vivimos y de hecho nosotros ya adoptamos medidas para aliviar cargas a muchas familias y sectores productivos.

La semana pasada avanzamos el despliegue de un Plan de Choque autonómico, que se completará en la reunión del Consello de este jueves. Porque nosotros entendemos que nuestra gente no puede esperar, y mucho menos sin saber exactamente a qué.

(1) Por eso, la semana pasada agilizamos el lanzamiento del Bono Social Térmico, una medida que llegará a 66.000 hogares, con ayudas que van de desde 128 a 373 euros para pagar las facturas de la calefacción, agua caliente y cocina.


Saben que esta ayuda decidimos complementarla con otra de 100 euros a cada familia para contribuir a sufragar los recibos de la luz.

(2) En segundo lugar, también la semana pasada decidimos inyectar liquidez al sector ganadero por la vía de la financiación de circulante y de anticipo de ayudas, especialmente los 200 millones de euros de la PAC. Además, reclamamos que el Banco de España autorice a las entidades financieras la concesión de una moratoria de un año en el pago de las amortizaciones de los préstamos a largo plazo que tienen vivos en este sector.

(3) Para el sector del mar articulamos una subvención que sirva para compensar a los profesionales del pago de dos meses de tasas portuarias, susceptible de ampliarse en caso de persistir la situación de escalada de precios y de bloqueo de las lonjas.

(4) Aprobamos una inyección extraordinaria para todo el transporte público de viajeros por carretera frente a la subida de los carburantes. Y estamos trabajando en la fórmula que permita extender este compromiso, anuncio, al sector del transporte sanitario urgente y no urgente, así como al sector del transporte sociosanitario y, si es necesario, al educativo.

Estas son las medidas ya adoptadas, pero, por supuesto, seguimos trabajando. Y, en este sentido, les comunico nuevas líneas de actuación esta semana:

(5) Para ayudar a las pequeñas y medianas empresas, creamos una nueva línea de avales del IGAPE destinada a cubrir las necesidades de liquidez y realizar inversiones en elementos productivos que ayuden a hacer frente a la actual situación.

(6) Activar un programa de préstamos directos para la industria manufacturera que está sufriendo un mayor impacto. Ambas líneas suman 70 M€ que supondrán una movilización de 140 M€ en el tejido productivo gallego.

(7) Adicionalmente, para las empresas que están atravesando dificultades y ya cuentan con préstamos directos de la Xunta o avales, se habilitarán mecanismos para flexibilizar los mismos.

(8) En el campo energético, activamos el Bono Energía PYME, dirigido a comercios, hostelería y pequeñas y medianas empresas para equipamientos que reduzcan el consumo energético, con una ayuda de hasta 6.000€ y con una intensidad por ayuda del 80% de la inversión.

Así, estaremos sumando más de 65 M€ que la Xunta de Galicia está destinando a la industria y a las pymes para que reduzcan el consumo y los costes energéticos de sus procesos.

(9) Otro de los sectores más afectados es el turístico por la incertidumbre de la situación nacional e internacional, por el incremento de los precios del transporte y, por eso, acabamos de activar el bono Turismo como efecto dinamizador del consumo interno. Como medida a medio plazo y para la consecución de un turismo más eficiente y más sostenible, reforzamos las ayudas para la digitalización y eficiencia energética en el sector turístico con otros 7,8 M€ más.

(10) Y para ayudar a las familias a hacer frente a la factura de la luz, la Xunta refuerza las medidas que ya tenía activas (más de 23 M€) solicitando al Gobierno fondos para duplicar el impulso al autoconsumo eléctrico y a las renovables térmicas (calefacción y agua caliente).

Señorías, no nos inhibimos. Llevamos preocupados por este asunto desde hace semestres. Notificamos al Gobierno central, directamente al presidente del Gobierno, por escrito el pasado 10 de noviembre de 2021. Intentamos convencer al Gobierno de España en la Conferencia de Presidentes y arrancamos el compromiso de bajar los impuestos que gravan las energías y el resto de sectores especialmente afectados por esta crisis.

Señorías, no nos inhibimos. Tomamos decisiones en el Consello de la Xunta, anunciamos hoy más decisiones y volveremos a seguir tomando decisiones en los Consellos de la Xunta.

Pensamos que las decisiones que adoptamos, fuera incluso de nuestras competencias o bordeando nuestras competencias, es el coherente y es lo que nos da legitimidad para seguir insistiendo en que las medidas nacionales, que son imprescindibles, se adopten ya.

Es el Gobierno central quien tiene competencias para afrontar el conflicto del transporte de mercancías.

Es del Gobierno central de quien depende la política energética de nuestro país que está comprometiendo el futuro de la mayoría.

Es el Gobierno central la única Administración con capacidad para bajar los impuestos que gravan la electricidad y los carburantes.

Y es el Gobierno central quien decide la política exterior, y por lo que se ve ahora además sin consultar ni con el Gobierno y rompiendo 40 años de consenso parlamentario.

Por lo tanto, es el Gobierno central quien debe poner soluciones a todo esto y quien tiene que hacerlo lo antes posible.

Las secuelas de lo que estamos viviendo, lamentablemente, no se pueden solucionar de inmediato, de un día para otro, ni siquiera en caso de que el conflicto en Ucrania se detuviese en días, ni en la hipótesis -poco probable- de que la nueva relación de España con Marruecos no tuviese ninguna consecuencia en el ámbito energético para España.

Por eso, creo que a nivel de España, también debemos ser capaces de tomar medidas a corto, medio y largo plazo. Sin más aplazamientos.

Los gobiernos responsables no buscan culpables ni delegan tareas propias en los demás.

Los gobiernos responsables buscan soluciones y asumen el trabajo que les corresponde.

Con ese convencimiento, me gustaría aprovechar también esta comparecencia para trasladar las propuestas que, desde Galicia, entendemos que son necesarias y urgentes a nivel nacional. Una batería de medidas para las que les pido su apoyo.

Paso a concretárselas, en dos grandes bloques.

Por un lado, para dar respuesta a la crisis económica y, en consecuencia, social.

Por otro sobre la respuesta específica para los refugiados que acoja España.

Intentaré ser escueto y concreto. Creo que es muy importante que seamos ejecutivos.

Nuestra economía no puede esperar más. Porque las empresas y los trabajadores no lo merecen. Nuestra gente no lo merece.

El Gobierno Central tiene que tomar ejemplo y tomar decisiones de manera inmediata. Por eso, desde la Xunta, le proponemos un decálogo de medidas urgentes que se pueden, que se deben, impulsar hoy mismo en el Consejo de Ministros.

Diez medidas excepcionales.

Diez medidas para mitigar la grave crisis que estamos sufriendo.

Diez medidas inmediatas para detener el cierre de empresas y las enormes pérdidas que causó esta situación.

Si evaluásemos las pérdidas producidas por la soberbia del Gobierno central durante estos últimos días o semanas, son mayores que la pérdida de recaudación fiscal en la que insiste el Gobierno de España con un incremento masivo de las bases imponibles y, en consecuencia, de la recaudación.

1. Plan de contingencia.

Es urgente que el Gobierno central apruebe un Plan de contingencia para garantizar el suministro de productos básicos a la población.

No es una opción no hacer nada, mientras hay alimentos que no salen de los productores, ni llegan a los consumidores. Negar este problema tampoco debería ser alternativa. Afirmar que en las carreteras hay normalidad y que la mayoría de los transportistas están trabajando cuando los lineales de los supermercados se están resintiendo es un insulto a la inteligencia de los gallegos.

Se debe afrontar la situación con todos los instrumentos al alcance del Ejecutivo estatal. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, sin ninguna duda y, si esto no es suficiente para garantizar corredores seguros, en alimentos perecederos que nos ayude el Ejército para garantizar que la leche, el pescado y la carne sale de sus lugares de origen hasta el lugar de destino.

Igualmente, y más allá del paro del transporte de estas semanas, proponemos impulsar un Plan Nacional de productos estratégicos que, además de fijar reservas estratégicas, priorice en el corto plazo y, de manera temporal, la producción en el mercado interior para afrontar de la manera más ordenada posible la carencia de materias primas y componentes.

También es conveniente que el Gobierno central solicite ante la Comisión Europea que se revisen las condiciones de importación de productos para poder cubrir con garantías lo que hasta ahora se adquiría en Ucrania o Rusia.

2. Más diálogo

El Gobierno no puede vivir en una torre de marfil mientras tantos sectores están en una situación desesperada. Debe escuchar a todo el mundo y eso pasa por sentarse también con la plataforma convocante del paro en el transporte, para intentar acercar posturas y llegar a una solución.

3. Bajada de impuestos

Es imprescindible una respuesta nacional contra la Emergencia energética, que debe incluir la revisión del enfoque y, sobre todo, del ritmo de la transición energética. No podemos seguir con el ritmo de transición energética antes de la crisis, incluso antes de guerra y no mudarlo. Eso es una temeridad y una irresponsabilidad que estamos pagando. Debe apoyarse una bajada de impuestos de la energía ya. Es un compromiso adquirido en la Conferencia de Presidentes de La Palma por el propio presidente Sánchez, cuando consensuamos una declaración y nadie entiende que aún no se haya dado ni un solo paso en este sentido.

Detallo nuestra propuesta exactamente. El Gobierno central debe extender hasta final de año las siguientes medidas fiscales ya en vigor -y que vencen en junio-.

La suspensión del impuesto sobre generación del 7%.

Y la reducción del impuesto especial eléctrico del 5,11 % al mínimo legal del 0,5 %.

Igualmente, en relación con la fiscalidad del gas y de los carburantes, proponemos:

que se eleve a la Unión Europea una consulta para poder reducir de manera análoga el IVA a los hidrocarburos, para situarlo también en este ejercicio en el tipo reducido o superreducido; o bien establecer ayudas por consumo.

que de forma inmediata se reduzca el Impuesto Especial a los Hidrocarburos a los tipos mínimos establecidos en la Directiva Europea de Fiscalidad.

y que, complementariamente, se inste a la Comisión Europea a que, con carácter excepcional y transitorio acorde a la suspensión temporal de esos tipos mínimos, para así poder limitar de manera significativa el impacto de este impuesto en el precio final del gas y de los carburantes.

Que se estudie la posibilidad de establecer un mecanismo para dar estabilidad en el precio eléctrico a las familias. Es necesario reducir la afección de la volatilidad de los precios en los hogares.

4. Exenciones a la Seguridad Social

Señorías, el Gobierno debe explorar todas las vías a su disposición para aligerar la carga que están padeciendo ámbitos especialmente afectados por los precios, entre ellas, abordar la exención temporal de las cotizaciones a la Seguridad Social en los casos más extremos.

Lógicamente, debería ser capaz de que la normalidad se recupere para no llegar a este límite, pero, en el caso de seguir así, esta es una medida de mucho menos impacto para las arcas públicas que la de hacer frente a la destrucción de empleo y, por tanto, financiar las cuotas de seguridad social y financiar los subsidios de desempleo.

5. Fondo Extraordinario para aportar liquidez

La crisis derivada de la pandemia dejó las reservas financieras de muchas empresas muy mermadas o agotadas.

Es urgente la puesta en marcha de un Fondo Extraordinario para contrarrestar esta situación, así como la adopción de más medidas como:

Solicitar una moratoria de un año en los préstamos ICO

Medidas de apoyo para la ampliación de los ERTES.

O acelerar la tramitación de la nueva Ley Concursal, con figuras preconcursales que favorezcan la refinanciación de las empresas en dificultad.

6. Flexibilización de los contratos públicos

Aprobada en esta Cámara y recurrida ante el Tribunal Constitucional. La eliminación de trabas y costes desproporcionados. Una demanda esencial es la de adaptar el marco normativo al contexto actual.

Intensificar la flexibilización de los contratos vigentes, en lo que tiene ver con la revisión de los precios y plazos.

Agilizar los procesos de contratación de las administraciones públicas.

7. Agilización de la puesta a disposición de los fondos europeos

Desde Galicia siempre mostramos nuestro convencimiento de que los Fondos Europeos son una herramienta fundamental para la recuperación. No solo para la transformación, la modernización y el impulso de la competitividad de nuestra economía, sino ahora también para la viabilidad de las empresas.

En este contexto, es imperativo que el Gobierno agilice en la medida de lo posible los proyectos ya anunciados y que impulse definitivamente, como acaba de hacer en el caso de la automoción, otros PERTE en sectores clave para Galicia, como el agroalimentario, el naval, la medicina personalizada o la aeronáutica.

También vemos primordial, como le adelantamos en la Conferencia de La Palma, que se cree la nueva figura del Proyecto tractor autonómico, como herramienta para gestionar los fondos de forma pegada a la realidad de cada territorio y cada sector, con verdaderos efectos transformadores para las Comunidades Autónomas que lo proponga.

8. Programas para cada sector afectado

Además de las 7 medidas genéricas para el conjunto de la ciudadanía, cada uno de los sectores afectados necesitará apoyo del Gobierno central.

Para nuestro campo, con una reducción de costes de producción drástica: con bonificaciones para el gasóleo o los fertilizantes, una reducción del IVA al 4% para compras para los productores o la reducción de los índices de rendimiento neto aplicables en el método de estimación objetiva del IRPF.

En el caso del mar, medidas análogas a la rebaja de los impuestos a los combustibles y generando ayudas en base a un Marco temporal excepcional en el ámbito europeo, además de alcanzar rebajas en otros elementos de los costes operativos como las tasas portuarias en las dársenas de interés general del Estado.

9. Búsqueda de nuevos mercados

Una de las principales dificultades que están viviendo algunos de los sectores afectados es la dependencia de los países en conflicto para el abastecimiento de materias primas.

Por eso, además de facilitar la búsqueda de nuevos mercados en origen se debe trabajar a medio plazo en la identificación y en el acceso a nuevos mercados potenciales que resulten adecuados para redirigir la exportación de los productos que puedan verse afectados por las posibles restricciones al comercio debido al conflicto bélico.

 

En esto también tendrá la mano tendida de la Xunta. Facilitaremos la interlocución con los sectores y pondremos a disposición toda nuestra experiencia en la internacionalización de determinados productos importantes de nuestra economía.

10. Transparencia en las negociaciones europeas

Necesitamos saber qué está negociando el Gobierno en Bruselas.

Necesitamos saber cuáles son los Planes del Gobierno y qué está reivindicando concretamente en las instituciones europeas.

Necesitamos saber qué efectos va a tener su acuerdo con Marruecos. ¿Cuál es ese acuerdo? ¿Cuál es su contenido? Necesitamos, por supuesto, amplificar nuestras relaciones diplomáticas con Argelia, necesitamos seguir respetando a nuestro vecino y aliado Marruecos, necesitamos una respuesta para el pueblo sahariano y necesitamos sin ninguna duda que este Gobierno no nos mienta.

Es urgente que el Gobierno comparezca y dé respuestas. Es sorprendente que el Gobierno socialista pida la comparecencia del presidente de la Xunta, aceptada, y el presidente el Gobierno no quiera comparecer en el Congreso de los Diputados. Una coherencia muy propia del actual socialismo.

Por otra parte, señorías, por consecuencia más directa y humanamente más dolorosa de la invasión rusa de Ucrania es la enorme corriente de personas que están escapando de la guerra hacia la Unión Europea.

Acnur, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, indica que más de 3,3 millones de mujeres y niños ucranianos abandonaron ya su casa. Y otros dos millones de personas abandonaron sus casas en las zonas más castigadas por la guerra para refugiarse en las ciudades occidentales de Ucrania. Por lo tanto, si la guerra se desplazara hacia el oeste, el número de personas que salen del país podría incrementarse exponencialmente.

Para poner en perspectiva este drama humano, es suficiente decir que es el movimiento de refugiados más intenso y rápido en cualquier lugar del mundo, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El éxodo masivo de los ucranianos es un dolorosísimo recordatorio para todo el mundo:

La paz no puede darse por hecha;

El respeto a los derechos humanos no puede darse por hecho;

El orden mundial que conocemos desde hace décadas no puede ni debe darse por hecha.

Galicia fue siempre una comunidad solidaria y acogedora.

Jamás esquivamos nuestra responsabilidad para con las personas que huían de una crisis humanitaria: tanto cuando esta sucedía en Siria, como en Afganistán, como en las propias fronteras de nuestra nación.

Con Ucrania no será diferente. Galicia está y estará a la altura de nuestras responsabilidades. Galicia vuelve a ser una tierra abierta para los que necesitan de nuestra ayuda.

La Delegación del Gobierno nos trasladó el pasado viernes que tenía conocimiento oficial de que en Galicia viven ya 150 refugiados ucranianos, pero que la cifra real sea probablemente mayor.

Las entidades que están gestionando la primera acogida de estos refugiados apuntan a que en nuestro territorio hay ya más de 800 personas recién llegadas de Ucrania.

Necesitamos coordinación, necesitamos organización, necesitamos que el Gobierno central tome de una vez las riendas de esta situación. Y que se aclaren varias preguntas:

¿Va a existir un Plan nacional de recepción y acogida de personas desplazadas o cada comunidad seguirá estando obligada a hacer lo que considere oportuno?

¿Cuándo se nos van a concretar los fondos extraordinarios que las Comunidades Autónomas, los ayuntamientos y las entidades sociales precisamos para ejercer nuestras funciones en la acogida? Y que, por cierto, fue pactado en la Palma...y aún no sabemos nada.

Y sobre todo: ¿cómo y cuándo van a empezar a comunicarnos cuantos refugiados llegan cada día a Galicia? ¿Cuántos viven ya aquí hoy? como se llaman y que edades tienen? y donde están residiendo? Necesitamos saber lo que tenemos que hacer para hacerlo.

La administración encargada de la seguridad interior, de las migraciones y del control de fronteras, que es el Gobierno central, debe aportar respuestas.

Porque sin tener datos concretos y fiables, no podremos prestar en condiciones óptimas la acogida que estas personas necesitan.

Se lo pedí al presidente del Gobierno en la Conferencia de la Palma, se lo pedimos al delegado del Gobierno y la única respuesta fueron las evasivas.

Espero sinceramente que no finalice esta semana sin que contenemos con los canales de información fluida y en tiempo real que llevamos reclamando desde el inicio de esta crisis.

Está habiendo avances, como el Comité de emergencia que convocó la Xunta la semana pasada, con la participación de la Delegación del Gobierno, de la Fegamp y de las entidades sociales que actúan en el ámbito de la protección internacional, del apoyo a la infancia y de la colaboración al desarrollo. Fue una reunión fructífera que sirvió para poner en común retos pendientes.

La Xunta de Galicia está preparada para actuar en el ámbito de nuestras competencias, que son los servicios públicos: sanidad, educación, políticas sociales, políticas de empleo.

-En el ámbito sanitario, las gerencias de las siete áreas cuentan con indicaciones claras para prestar atención inmediata a todos los refugiados que lo precisen. Ofrecemos al Gobierno, ya hace semanas, más de 400 camas, de las cuales más de 100 son pediátricas y una parte de ellas oncológicas.

-En el ámbito educativo, ya se emitió una instrucción para posibilitar la escolarización inmediata de los ucranianos menores de edad, tanto en escuelas infantiles como en colegios e institutos.

-En el ámbito social, se comunicó al Gobierno central una relación de centros de acogida, que ya suman más de 1.400 plazas.

-En el ámbito del trabajo, las personas refugiadas ya cuentan con acceso a las oficinas de empleo, para poder inscribirse en ellas y poder acceder a cursos y a ofertas de las empresas.

Seguiremos habilitando nuevos recursos para adaptarnos a las próximas fases de la acogida.

Porque además de recibirlos, darles un techo y atención urgente es necesario avanzar en la integración de los refugiados, para intentar que se sientan como un gallego más.

Por eso vamos a poner, de forma inmediata, un paquete de medidas a su disposición:

Atención psicológica a los ucranianos que estén afectados por estrés postraumático, con especial atención a los menores de edad.

Programas de orientación y adaptación curricular que ayuden a los alumnos a integrarse lo antes posible en la educación gallega.

Un plan de formación prelaboral, que tenga como prioridad el aprendizaje del castellano o del gallego para poder acceder a un empleo lo antes posible.

En paralelo, venimos de remitirle a la Delegación del Gobierno un listado de las decisiones mínimas que entendemos que debe tomar el Ejecutivo central en el ámbito de sus competencias:

(1) Más concreción sobre las medidas de protección específica para los menores no acompañados, especialmente la cobertura jurídica de las acogidas temporales.

(2) Permitir que las personas acogidas al régimen de protección temporal puedan acceder con agilidad al Ingreso Mínimo Vital para tener los medios económicos para una subsistencia digna mientras no puedan trabajar. Tanto si el Gobierno cumple con este punto como si no, la Xunta ya tiene habilitada la Risga para que puedan acceder a ella los refugiados.

(3) Criterios claros para la homologación de los títulos de enseñanza media y superior que pueden tener las mujeres ucranianas que llegan a nuestra tierra. Sería injusto que no pudieran continuar su carrera profesional o sus estudios porque el Gobierno no establece las equivalencias de su formación anterior.

(4) Y apoyo a los ayuntamientos gallegos en la labor de inventario del material recogido y almacenado en las diferentes instalaciones.

Y primero de todo esto, como condición necesaria para ofrecer la mejor acogida, la información puntual sobre el número y circunstancias de los refugiados que llegan, como les decía antes.

Cada día nos enteramos por la prensa de la llegada de nuevas personas refugiadas. Ante la falta de claridad de los canales oficiales, llegan por vías irregulares y a través de la buena voluntad de los ciudadanos.

Siempre dijimos que la respuesta a una situación como esta no puede basarse exclusivamente en las buenas intenciones de la gente.

Pero a la gente que quiere ayudar no se le puede decir “no ayudes”, sino que les hay que explicar cuál es la mejor forma y la más eficaz para ayudar.

Para facilitarles el trabajo, junto con la lista de tareas que les acabo de enumerar, venimos de enviar a la Delegación del Gobierno una propuesta de documento con preguntas y respuestas frecuentes sobre la acogida de refugiados, para distribuir a toda la ciudadanía gallega.

Claridad, transparencia, financiación, información, coordinación. Son los pilares que entendemos que debe seguir la acogida de personas refugiadas.

Debemos dar certezas a las personas que vieron como su vida se derribaba por la guerra. La mano de la Xunta está tendida. Los servicios públicos autonómicos competencia constitucional y estatutaria de la Comunidad Autónoma están preparados.

Señorías, creo que las necesidades y las posibles soluciones que vengo de relatar demuestran que la tarea que tenemos es ingente, urgente y requiere de todos.

Es ingente porque la situación que vivimos influye en numerosas frentes y obliga a una reorientación de decisiones que creíamos consolidadas.

Es urgente porque las medidas no pueden esperar a fin de mes y porque muchos millares de gallegos y de españoles no van a llegar a fin de mes.

Es urgente y requiere de todos porque cada uno, en el ámbito de sus responsabilidades, cada administración tiene que dar la cara y dar las respuestas que a cada uno le compete.

Señorías, esta comparecencia responde en efecto a una necesidad. Dada la evolución de los acontecimientos en los últimos días, viendo que el Gobierno central no aporta más información ni más novedades por el momento, creí que mi deber era no esperar por él. Y compartir con este Parlamento lo que nosotros, desde la Xunta, ya hicimos, y lo que sabemos, aunque esa información recibida sea muy incompleta lo que probablemente tengamos que seguir haciendo.

No les oculto que me preocupa la ausencia de las políticas de Estado que considero imprescindibles para este momento. Las políticas de Estado no son el mismo que las políticas de Gobierno, algo que en nuestro país se confunde con demasiada frecuencia.

Pues bien, tristemente en España no hay política de Estado en este momento. Hay políticas de Gobierno. En plural. Ni siquiera se puede hablar en cuestiones esenciales de política de gobierno en singular.

¿Cuál es la política del Gobierno? ¿Acaso el Gobierno piensa lo mismo sobre los temas fundamentales de España? No. ¿Y que acaso no tienen diferencias evidentes? Sí. ¿ Acaso cuando el presidente habla no es automáticamente emendado por una vicepresidenta? También. ¿Acaso los presidentes autonómicos de todos los colores políticos, no están de acuerdo, sobre la falta de decisiones del Gobierno, las divisiones y las contradicciones del Gobierno central? Sí.

Lo vimos con especial profusión en estos días, al respecto de las novedades conocidas por los medios en materia de política exterior. Decir en un parlamento democrático que nos enteramos por los medios de comunicación, a través del Gobierno de Marruecos del posicionamiento de España en relación con el Sáhara es algo que nunca ocurrió en nuestro país, jamás.

Un asunto al que también he querido referirme para finalizar, dadas sus consecuencias.

En primer lugar, para insistir -espero que con su apoyo- en que la política exterior es una política de Estado. No le pertenece al presidente Sánchez, no le pertenece al Gobierno actual y desde luego no le pertenece al Partido Socialista actual que rompió los acuerdos del partido socialista anterior.

En segundo lugar, para sumarnos desde Galicia a la solicitud de explicaciones detalladas, concretas y transparentes sobre esa decisión. ¿En qué consiste esa decisión? ¿Qué es lo que se pactó? ¿Cuál es el contenido y alcance de la misma? ¿Cómo afecta a Ceuta y Melilla esta decisión? ¿Cómo afecta al pueblo sahariano? ¿Cómo afecta, en definitiva, al Magreb? ¿Cómo afecta al sur de la UE? ¿Cómo afecta a España y al norte de África?

Y, en tercer lugar, para pedir que se confirme con toda claridad y contundencia que el Gobierno central tiene perfectamente medida la reacción argelina y que existen certezas respecto del suministro de gas a España en el corto plazo.

Quiero creer que es así.

Quiero creer que la preocupación que se está trasladando es infundada.

Pero lógicamente, además de querer creerlo, necesitamos que nos lo confirmen.

Señorías, despejar las dudas generadas a nivel internacional, defender nuestra postura en Europa, decidir la política exterior, se debe hacer con el mayor consenso.

Replantear las políticas para que la economía y, consecuentemente el bienestar de los ciudadanos, se mantenga, también.

Organizar la atención a los refugiados igualmente.

Se trata de sumar y acordar para ser más fuertes ante las dificultades.

Desde luego nosotros estamos buscando ese trabajo conjunto con los sectores afectados. Con todos. Sin excepciones y sin excusas. Es nuestro deber escuchar las posiciones de todos para intentar convertirlas, en la medida de lo posible y siempre que sea posible en medidas concretas.

Igualmente, también nos gustaría el acuerdo con el Gobierno central. Estamos intentando hacerlo con propuestas, con medidas que ponemos a su disposición por el bien de todos.

De momento, la respuesta que encontramos es decepcionante. En esta actualidad dominada por la desconfianza y las incertidumbres, España está en manos de dos gobiernos y huérfana de políticas de Estado. Creo que es la peor manera de afrontar los retos que tenemos por delante.

Quiero garantizarles a los gallegos que eso no ocurrirá en Galicia.

Con total independencia de las decisiones personales que todo el mundo sabe que debo adoptar, nuestra tierra preservará su estabilidad.

Porque conozco a este Gobierno.

Porque conozco al partido que lo sustenta.

Porque conozco la mayoría parlamentaria de esta Cámara y por eso sé que para todos Galicia está por encima de todo.

Muchas gracias a todos por su atención.

 

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Fecha de actualización: 22/03/2022