La conselleira de Infraestructuras y Movilidad participó hoy en la presentación del libro 'El paisaje en la ingeniería' del profesor de la Universidad de A Coruña Carlos Nardiz
Ethel Vázquez señala la pasarela de A Grela-Marineda como un ejemplo de la contribución de la ingeniería a la construcción del territorio y a la mejora del paisaje
Destaca la necesidad de contar con una “licencia social” para ejecutar las infraestructuras, lo que supone que se diseñen escuchando a sus destinatarios y consiguiendo que sean entendidas por estos
La conselleira de Infraestructuras y Movilidad, Ethel Vázquez, señaló hoy la pasarela de A Grela-Marineda como un ejemplo de la contribución de la ingeniería a la construcción del territorio y a la mejora del paisaje. Así lo dijo en la presentación esta tarde del libro El paisaje en la ingeniería del profesor de la Universidad de A Coruña Carlos Nardiz, que tuvo lugar en la librería Formatos y en la que también participaron la directora de la Escuela Gallega del Paisaje, Isabel Aguirre, y el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia, Enrique Urcola.
La conselleira de Infraestructuras destacó el cuidado diseño de la pasarela de A Grela, su pasamanos blanco y su iluminación como soluciones “meditadas” desde la voluntad de hacer algo más que una estructura funcional, proyectando una auténtica “escultura” que aportase valor añadido al paisaje en el que se asienta.
Ethel Vázquez insistió en la determinación de la Agencia Gallega de Infraestructuras de contribuir al cuidado y mejora del territorio, disponiendo ya de un catálogo de glorietas elaborado con criterios de integración paisajística.
En su intervención, la conselleira defendió el papel de las infraestructuras como factores de progreso y de bienestar social, que, necesariamente intervienen en el territorio y alteran los paisajes, pero abogó por procurar fórmulas que minimicen el impacto o que incluso contribuyan a reforzar el atractivo de los espacios en los que están construidas, usando la ordenación territorial como la única herramienta para conseguirlo.
La conselleira insistió en la necesidad de ser conscientes de que lo que se construye pasa a formar parte del territorio lo que obliga a contar con una “licencia social” a la hora de ejecutar las infraestructuras, lo que supone que se diseñen escuchando a sus destinatarios y trabajando para conseguir que sean entendidas por estos.