La Xunta finaliza los trabajos de plantación de 6.200 árboles autóctonos en el entorno del embalse del Umia
Esta regeneración del bosque de ribera, con un presupuesto de más de 100.000 euros, se suma a las actuaciones de la Xunta para mejorar la calidad de las aguas del embalse
La plantación de estas especies se distribuyó a lo largo de la península que forma el embalse y en el entorno del mismo
Los árboles autóctonos plantados se corresponden con especies como los robles, abedules, alisos, castaños, cerezos o sauces
Estas masas arbóreas suponen un importante ecosistema, tanto a nivel ecológico como ambiental, ya que aumenta la capacidad de fijar el suelo de las orillas, evita la erosión y mejora la calidad de las aguas por su labor de filtro'. ‘
Estos trabajos también permitirán, a corto plazo, disminuir el riesgo de propagación de incendios forestales
La Xunta de Galicia acaba de finalizar los trabajos en el bosque de ribera en el entorno del embalse del Umia, con la plantación de 6.200 árboles autóctonos.
Augas de Galicia realiza una inversión económica de más de 100.000 euros en este proyecto que se suma al conjunto de actuaciones que viene desarrollando la Xunta para mejorar la calidad de las aguas del embalse del Umia.
Las actuaciones, que comenzaron en el pasado otoño, consistieron en la plantación de estas especies autóctonas a lo largo de la península que forma el embalse y también en el entorno del mismo.
Los trabajos se centraron en la eliminación de las especies alóctonas, eucalipto y pino, y en la posterior regeneración del bosque con especies autóctonas como los robles, abedules, alisos, castaños, cerezos o sauces.
El bosque de ribera es un soporte natural del ecosistema fluvial que favorece el equilibrio de ese entorno y funciona como filtro ante la contaminación. Además, estos trabajos disminuirán el riesgo de propagación de incendios forestales.
La mejora del bosque de ribera contribuirá a consolidar las masas arbóreas de la zona, que suponen un importante ecosistema, tanto a nivel ecológico como ambiental, ya que aumenta la capacidad de fijar el suelo de las orillas, evita la erosión y mejora la calidad de las aguas por su labor de 'filtro'.