La Xunta tramita la inscripción de cuatro montes de la provincia de Lugo en el registro de masas consolidadas de frondosas autóctonas
En concreto, se inscribirán más de 213 ha de los ayuntamientos de Vacía, O Incio y Cervantes, compuestas principalmente por especies quercíneas como el roble o el cerqueiro
El Diario Oficial de Galicia publica hoy el anuncio de la Consellería de Medio Rural por el que se someten la información pública estos procedimientos de inscripción en el dicho registro
Los interesados en presentar alegatos tienen de plazo dos meses desde el día siguiente a la fecha de publicación
El Diario Oficial de Galicia (DOG) publica hoy el anuncio de la Consellería de Medio Rural por lo que se someten a información pública los procedimientos de inscripción en el Registro de Masas Consolidadas de Frondosas Autóctonas de cuatro montes de la provincia de Lugo.
En concreto, se inscribirán 110,8461 hectáreas del monte vecinal al contado común de Sierra del Pozo, perteneciente a los vecinos de Librán, en Vacía; 29,1577 ha del monte vecinal al contado común de Trascastro, de titularidad de los vecinos de esta aldea de O Incio; 57,1637 hectáreas del monte vecinal al contado común de Xunquiñas, perteneciente a los vecinos de Mazo y Moreira, en Cervantes; y 16,1183 ha del monte vecinal al contado común de Vilaquinte, de los vecinos de este lugar situado también en Cervantes.
Así, la masa forestal del monte Serra del Pozo que se quiere inscribir en el Registro de Masas Consolidadas de Frondosas Autóctonas se corresponde con formaciones dominadas por quercíneas caducifolias como el cerqueiro (Quercus pyrenaica), el roble (Quercus robur) y el roble albar (Quercus petraea). Acompañando a estas especies también están presentes en menor proporción otros árboles como el castaño (Castanea sativa), el acebo (Ilex aquifolium), el abedul (Betula celtiberica), el avellano (Coryllus avellana), el fresno (Fraxinus excelsior) o el arce (Acer pseudoplatanus).
Cuanto al monte de Trascastro, predominan los robles, abedules y castaños (Quercus robur, Betula sp y Castanea sativa). En el de Vilaquinte, mientras, se encuentran las mismas especies, si bien la mas abundante es el cerquiño (Quercus pyrenaica), el mismo árbol que destaca también en el monte de Xunquiñas.
A partir de mañana, del día siguiente al de la publicación del anuncio en el DOG, cualquier persona física o jurídica podrá examinar en el Servicio de Montes de la Jefatura Territorial de Medio Rural en Lugo los documentos correspondientes la este expediente de inscripción, pudiendo presentar los alegatos que estimen oportunas en un plazo de dos meses, que computarán a partir de mañana.
Cabe señalar que la Consellería de Medio Rural está tramitando actualmente un total de 36 expedientes de inscripción en el Registro de Masas Consolidadas de Frondosas Autóctonas, que suponen en conjunto unas 3.000 hectáreas de terreno. De estos expedientes, 6 corresponden a la provincia de A Coruña, 9 a la de Lugo, 13 a la de Ourense y 8 a la de Pontevedra.
Además, en la actualidad ya existen 22 masas inscritas en el registro: 2 en la provincia de A Coruña, 8 en Lugo, 6 en Ourense y 6 en Pontevedra, con una superficie total de más de 1.800 hectáreas.
En Galicia existe, de acuerdo con el 4º Inventario Forestal Nacional, una superficie de masas de frondosas autóctonas de unas 415.000 hectáreas, dominadas principalmente por el roble, cerqueiro, castaño y abedul, ya sea en forma de masas de una sola especie o en mezclas íntimas de dos o más especies. Estas masas conforman el paisaje característico de Galicia y tienen un alto interés para la conservación de especies y hábitats, así como una gran capacidad de generar recursos de alto valor para la sociedad.
Teniendo en cuenta toda esta riqueza, y en desarrollo de la Ley de Montes, la Xunta publicó el Decreto que regula el Registro de Masas Consolidadas de Frondosas Autóctonas. En él se inscriben aquellas con una superficie mínima de monte de 15 hectáreas que pueden estar constituidas por tres cotos redondos, siempre que cada una de ellas tenga un mínimo de 3,75 hectáreas (25% de la superficie mínima) y una edad media de 20 años.
El registro pretende favorecer la gestión forestal activa de las masas inscritas, para lo cual el Decreto que lo regula establece una serie de medidas, como son la prioridad en la concesión de ayudas públicas, la divulgación de sus valores y de las utilidades directas de estas masas de frondosas o mismo el fomento del desarrollo de ventajas fiscales para sus titulares.