La conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climático visitó el Centro Integrado de Formación Profesional Someso
Ángeles Vázquez destaca que Galicia está a la vanguardia europea en la valorización de los residuos de la construcción y demolición al encadenar varios años con tasas del 100%
La conselleira pone en valor que la comunidad llega con varios años de antelación al objetivo de valorizar todos desechos del sector, fijado para el año 2030
La Xunta vincula estos buenos resultados con la extensa red de plantas de tratamiento existente en el territorio, que permite gestionar más de un millón de toneladas anuales y tener una capacidad técnica instalada que supera los 4,8 millones de toneladas
El Ejecutivo gallego destaca que el éxito radica en la existencia de gestores altamente profesionalizados, la innovación tecnológica en las instalaciones de tratamiento y una planificación autonómica basada en la prevención y recuperación frente a la eliminación
La titular de Medio Ambiente y Cambio Climático elogia el valor estratégico que cobra el ámbito educativo y centros como el CIFP Someso como punto de encuentro entre la formación, la innovación y la sostenibilidad para avanzar en la economía circular
A Coruña, 7 de noviembre de 2025
La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, visitó hoy el Centro Integral de Formación Profesional (CIFP) Someso de A Coruña, donde destacó la excelencia de Galicia y su posición de vanguardia a nivel europeo en la valorización de los residuos procedentes del sector de la construcción y demolición, ya que encadena varios ejercicios con tasas de reciclaje del 100%.
La responsable autonómica, que estuvo acompañada por las directoras generales de Calidad Ambiental y Sostenibilidad, María José Echevarría, y de Formación Profesional, Eugenia Pérez, puso en valor que la comunidad es uno de los pocos territorios europeos que superan las exigencias comunitarias en este ámbito y lidera el avance hacia la economía circular en la construcción. De hecho, esta valorización plena —alcanzada ya en 2022— supone cumplir con el Plan de Residuos Industriales de Galicia (Priga) y adelantarse varios años al objetivo de la Ley de residuos y suelos contaminados, que fija la valorización del 100% de los desechos de la construcción para el horizonte del año 2030.
Ángeles Vázquez subrayó que estos buenos resultados son posibles porque Galicia cuenta con una red consolidada de plantas de tratamiento que permite gestionar más de un millón de toneladas anuales de residuos de construcción y demolición (RCD), con una capacidad técnica instalada superior a los 4,8 millones de toneladas al año.
El éxito radica, añadió, en la combinación de distintos factores, como la existencia de gestores altamente profesionalizados, la innovación tecnológica en las instalaciones de tratamiento y una planificación autonómica que da prioridad a la prevención y recuperación frente a la eliminación. Se trata de una situación que garantiza la posibilidad real de valorización total de los flujos actuales de residuos, siempre que se mantenga el ritmo de implantación y se promueva la demanda de materiales reciclados.
Ámbito educativo
Además, la conselleira elogió el valor estratégico del ámbito educativo, ejemplificado en el CIFP Someso, pues actúa como punto de encuentro entre la formación, la innovación y la sostenibilidad, ámbitos fundamentales para consolidar el modelo gallego de economía circular.
De hecho, este centro educativo coruñés —centro de excelencia de FP en el sector de la construcción y la sostenibilidad energética— lleva más de dos décadas impulsando la bioconstrucción, la eficiencia energética y la sostenibilidad aplicada al sector de la construcción. De este modo, contribuye a la formación de profesionales que aplicarán en la práctica los principios de reutilización y eficiencia que sitúan a Galicia como referente nacional en la valorización de los residuos de la construcción.
En esta línea, la valorización de estos materiales —que representan el 43% del total de residuos industriales de la comunidad— contribuye a crear empleo verde, reducir la huella ecológica y dinamizar el territorio, ya que permite sustituir materias primas naturales, reducir emisiones y generar actividad económica.
Los productos resultantes del tratamiento de estos residuos se destinan a la base de carreteras, a la realización de rellenos o restauraciones, a la elaboración de prefabricados y hormigones no estructurales, así como a la fabricación de elementos de jardinería o mobiliario urbano.
Esta labor conlleva beneficios ambientales y económicos, como la reducción de hasta un 50% de las emisiones de dióxido de carbono frente al uso de materias primas naturales, el ahorro de recursos minerales, la disminución de vertederos o la apuesta por la contratación pública verde, integrando materiales reciclados en las obras financiadas por la Administración.