La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático participó en la suelta de ejemplares de esta especie en este espacio natural del ayuntamiento de O Porriño
La Xunta suelta en las Gándaras de Budiño los primeros ejemplares de tortuga común tras la restauración ambiental de este humedal de la Red Natura
Ángeles Vázquez indica que la actuación acometida dio como resultado un ecosistema recuperado y preparado para la vida y añade que restaurar de una manera planificada y basada en criterios técnicos es clave para conservar y preparar el futuro
La tortuga común es una especie emblemática y muy vulnerable, que tiene un alto interés para la conservación de la biodiversidad
Su presencia supone el mejor ejemplo del éxito de las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno gallego en este humedal porque es un indicador de la buena calidad ambiental de este ecosistema acuático
Varias decenas de ejemplares fueron retirados de la laguna antes del inicio de los trabajos y, ahora, una vez estabilizado el hábitat tras concluir las actuaciones y finalizada la época de hibernación, se procederá a su reintroducción progresiva
O Porriño (Pontevedra), 27 de marzo de 2026
La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, participó hoy en la suelta de ocho ejemplares de tortuga común (Emys orbicularis) en las Gándaras de Budiño, en el Concello do Porriño, luego de los trabajos de restauración ambiental que acometió la Xunta de Galicia en este humedal que está incluido en la Red Natura 2000.
En ese sentido, la conselleira puso en valor que las actuaciones llevadas a cabo dieron como resultado "un ecosistema recuperado y preparado para la vida", dijo Ángeles Vázquez, que añadió que restaurar de una manera planificada y basado en criterios técnicos es clave "para conservar y preparar el futuro".
En concreto, los trabajos hechos para mejorar la dinámica hidrológica de la laguna, favoreciendo la permanencia del agua durante todo el año, permitieron recuperar la funcionalidad ecológica del humedal y garantizar la continuidad de las especies que dependen de él. "Creamos un ecosistema más equilibrado, resiliente y adaptado a las necesidades de las especies propias de las zonas húmedas", subrayó la conselleira.
Así, hoy se reintrodujeron en la laguna ocho ejemplares de tortuga común, que es una especie emblemática y muy vulnerable, que está incluida en el Catálogo gallego de especies amenazadas. Tiene, además, un alto interés para la conservación de la biodiversidad, asociada a humedales bien conservados y con abundante vegetación acuática.
Por lo tanto, su reintroducción en este área supone el mejor ejemplo del éxito de las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno gallego en las Gándaras de Budiño porque su presencia es un indicador de la buena calidad ambiental de este ecosistema acuático, donde la tortuga común encuentra condiciones adecuadas para su desarrollo, gracias a la existencia de una lámina de agua permanente, vegetación palustre y zonas tranquilas para la cría y refugio. De hecho, este espacio natural constituye un enclave estratégico para su conservación en el sur de la provincia de Pontevedra, funcionando como área de reproducción, alimentación e hibernación.
En esa línea, según explicó la conselleira, para garantizar la protección de esta especie, varias decenas de ejemplares fueron retirados de la laguna antes del inicio de los trabajos y, ahora, una vez estabilizado el hábitat tras concluir las actuaciones y finalizada la época de hibernación, se procederá a su reintroducción progresiva.
De este modo, el humedal de las Gándaras de Budiño refuerza su papel como hábitat esencial tanto para la tortuga común, como para aves acuáticas de interés, como la cerceta real (Anas crecca), que encuentran en este espacio un lugar adecuado para alimentarse, reproducirse y refugiarse a lo largo del año.
Tal y como dijo la conselleira, actuaciones como la llevada a cabo por la Xunta, contribuyen a preservar la biodiversidad, regular los ciclos naturales del agua y reforzar el papel de los humedales como infraestructuras naturales esenciales para el equilibrio ambiental y para la adaptación al cambio climático.
Cabe recordar que los trabajos se desarrollan en una superficie de 376,86 hectáreas y cuentan con un presupuesto de más de 800.000 euros y ya hay prevista una segunda fase con una inversión prevista de más de 700.000 euros para, entre otras cuestiones, duplicar la lámina de agua de 6.000 m2 restaurada con la acción en curso.