Belén do Campo destaca en Melide el papel de los trabajos preventivos de los distritos forestales para reducir el riesgo de incendios
La delegada de la Xunta visitó hoy los trabajos de prevención a través de desbroces y de la ampliación de un cortafuegos que el personal del Distrito Forestal III Santiago-Meseta Interior está desarrollando en el Ayuntamiento de Melide
Melide (A Coruña), 2 de julio de 2026.
La delegada de la Xunta en A Coruña, Belén do Campo, acompañada por la directora territorial de la Consellería do Medio Rural, Nieves Mancebo, visitó hoy los trabajos de prevención que el personal del Distrito Forestal III Santiago-Meseta Interior está desarrollando en el ayuntamiento de Melide, donde se está ejecutando el desbroce y la ampliación de un cortafuegos mediante tractor de arrastre. Este distrito engloba la 22 ayuntamientos de las comarcas de Melide, Arzúa, Ordes y Santiago
La actuación se centra en un cortafuegos situado entre monte de titularidad particular y el monte vecinal de *Folladela, con el objetivo de reforzar esta infraestructura preventiva y mejorar su eficacia frente al riesgo de incendios forestales.
Durante la visita, Belén do Campo destacó que este tipo de intervenciones resultan "esenciales para hacer un monte más seguro", al crear zonas de discontinuidad de la vegetación que dificultan la propagación del fuego y facilitan, en el caso de producirse un incendio, la labor de los equipos de extinción.
La representante del Gobierno gallego puso en valor el trabajo que desarrollan a lo largo de todo el año los profesionales de los distritos forestales, incidiendo en que la prevención constituye una de las herramientas más eficaces para disminuir el impacto de los incendios. En este sentido, agradeció el compromiso del personal del Distrito Forestal III Santiago-Meseta Interior, encargado de ejecutar actuaciones que contribuyen a la conservación del monte y a la protección de las personas y de sus bienes.
Belén do Campo recordó que, además de la apertura y mantenimiento de cortafuegos, los equipos de los distritos realizan numerosas tareas de prevención como desbroces, conservación de pistas forestales, acondicionamiento de puntos de agua para la extinción, trabajos silvícolas y quemas prescritas.
La delegada subrayó también que, aunque una parte importante de las actuaciones preventivas corresponde a las personas propietarias de los terrenos, la Xunta mantiene un importante esfuerzo inversor para ejecutar actuaciones de carácter público que complementan esos deberes y refuerzan la protección del territorio.
En este contexto, recordó que el Ejecutivo gallego incrementó este año en un 50% los recursos destinados a la prevención de los incendios forestales, hasta alcanzar una inversión de 75,38 millones de euros. Este refuerzo permitirá actuar a lo largo de 2026 sobre cerca de 34.000 hectáreas en toda Galicia mediante distintas actuaciones de silvicultura preventiva.
"La prevención requiere una planificación permanente y un trabajo continuado durante todo el año", señaló Belén do Campo, quien incidió en que anticiparse al riesgo mediante actuaciones sobre el territorio permite reducir la carga de combustible vegetal, mejorar los accesos al monte e incrementar la capacidad de respuesta ante posibles fuegos.
Uso maquinaria forestal
Belén do Campo recordó que el pasado 29 de junio se publicó un orden que regula el empleo de maquinaria forestal durante el período de alto riesgo de incendio (de 1 de julio al 30 de septiembre), y para el caso de cuando en que el IRDI (Índice de Riesgo Diario de Incendio Forestal) sea muy alto o extremo.
El Índice de Riesgo Diario de Incendio Forestal (IRDI) es una herramienta basada en el sistema canadiense Hiere Weather Index (FWI) que permite estimar la intensidad que podría alcanzar un incendio forestal en función de las condiciones meteorológicas y del estado de la vegetación. Cuanto mayor es el valor del índice, mayor es la intensidad potencial del fuego y, en consecuencia, más complejas resultan las tareas de extinción. Para calcular este índice se analizan de forma conjunta los principales factores que condicionan el comportamiento del fuego. Entre ellos figuran las condiciones de sequía acumuladas durante los últimos meses, que determinan el estado de turgencia de los ; la sequía de las últimas semanas y días, que influye en la humedad de los pastos y de los combustibles muertos de tamaño medio y grueso; las condiciones actuales de temperatura y humedad, que afectan especialmente a los combustibles muertos finos; y la velocidad del viento, uno de los elementos clave en la propagación de los incendios. El cálculo del IRDI se basa en cuatro variables meteorológicas: la temperatura del aire, la humedad relativa, la velocidad del viento y la precipitación acumulada en las últimas 24 horas.
De este modo, se permite la realización de actividades de carácter preventivo, *silvícola o agrícola que requieran la utilización de maquinaria dentro de los terrenos forestales y sus zonas de influencia, en los términos y cuelas recomendaciones establecidos en la actualización del Pladiga 2026, que detalla una serie de recomendaciones en el capítulo del plan preventivo. Además, en el caso de tener que desarrollar estos trabajos en la franja horaria entre las 12.00 y las 18.00 horas, será preciso tener en cuenta dos indicaciones.
En primer lugar, habrá que contar con una persona que pueda ejercer de observador para que, en caso de detectar algún posible conato, dé aviso de manera inmediata a los servicios de emergencia a través de los canales telefónicos del 085 y el 112, o mediante la aplicación móvil de Alumbre. En segundo lugar, también tendrán que disponer de un depósito de agua con una capacidad mínima de 400 litros, un extintor de espuma con base de agua de por lo menos seis kilos, dos batefuegos y una mochila extintora con una capacidad mínima de 15 litros.
Por tanto, el objetivo de esta regularización en el período de alto riesgo, y en caso de IRDI (Índice de Riesgo Diario de Incendio Forestal) muy alto o extremo es, en definitiva, dar seguridad en el uso de esta maquinaria, que en último término significa favorecer la propia prevención de incendios. Es decir, se permite la utilización de estos aparatos, pero con unas determinadas cautelas en las horas centrales del día.