La Xunta realiza por primera vez un programa de seguimiento de mariposas nocturnas en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia
La isla de Cortegada, en la que se está realizando este estudio, registró en su primera noche cerca de 130 ejemplares de estas palomillas de más de 40 taxones distintos
Los objetivos son conocer la comunidad de lepidópteros nocturnos que habitan la isla y crear una serie temporal de datos para evaluar el estado de sus poblaciones
Esta iniciativa se suma al programa 'Butterfly Monitoring Scheme' (BMS), que desde 2015 lleva contabilizado cerca de 2.665 ejemplares y 31 especies diferentes en la isla
Santiago de Compostela, 14 de agosto de 2026
La Xunta viene de comenzar por primera vez un programa de seguimiento de mariposas nocturnas -palomillas- en la isla de Cortegada, dentro del Parque Nacional marítimo terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. En el primero muestreo, llevada a cabo a inicios de este verano, se registraron cerca de 130 ejemplares de más de 40 taxones distintos en una sola noche.
En el marco de esta iniciativa pionera en el Parque Nacional conviven dos objetivos claros. Por una parte, se pretende conocer la comunidad de palomillas que habita la isla y, por otra, construir una serie temporal de datos para evaluar el estado de sus poblaciones.
Nesta línea, el trabajo se hace con dos trampas de funil con luz led y batería autónoma, que tienen que estar separadas entre sí más de 50 metros y menos de 1 kilómetro, y estar ubicadas la más de 10 metros de obstáculos, de fuentes de luz artificial y del agua. Así, se instaló una en la zona sur de la isla, en un pinar abierto, y otra en la zona centro, en un bosque mixto de laurel, roble y pino, para cubrir en el muestreo los hábitats más representativos del espacio natural.
En un primero registro se contabilizaron un total de 127 ejemplares de palomillas de más de 40 taxones diferentes. Por zonas, en la trampa sur se registraron 57 ejemplares de 30 taxones, y en la centro, 70 de 26. De estos taxones, 11 aparecieron simultáneamente en las dos trampas, un solapamiento bajo que refleja la diferencia de hábitat entre las distintas localizaciones.
En lo que respecta al funcionamiento de las trampas, estas se colocan al atardecer y se abren al amanecer, cuando la subida de la temperatura activa las mariposas. Para llevar a cabo los muestreos, que se realizarán en una frecuencia de entre 15 y 30 días de marzo a noviembre, son necesarias unas condiciones exigentes: la temperatura mínima tiene que ser de 12 grados centígrados, tiene que haber poco o ningún viento y no llover durante toda la noche. Además, en cada visita se registran la temperatura, la velocidad del viento, el porcentaje de nubosidad y fase lunar.
Hace falta recordar que la isla de Cortegada lleva una década contando mariposas con el programa Butterfly Monitoring Scheme (BMS), que se inició en julio de 2015 y que lleva contabilizado cerca de 2.665 ejemplares y 31 especies diferentes. Con esto, la lista de mariposas diurnas conocidas de la isla se elevó la 35.
En este sentido, de las palomillas solo se tenían algunos registros anotados de paso durante esos censos, a pesar de que son uno de los grandes gremios de polinizadores nocturnos y superan ampliamente las mariposas diurnas. Así, no se sacrificará a ningún ejemplar registrado en este nuevo programa, y todos los registro se incorporarán a la eBMS, la base de datos europea de lepidópteros.
Grupo de interés para la conservación de la naturaleza
Los lepidópteros son un grupo de interés para la conservación de la naturaleza y del que existen un gran número de especies, adaptadas la diversos hábitats y condiciones ambientales. Muchas de ellas atraviesan en la actualidad un momento difícil en cuanto a su conservación, por lo que acciones de registro como esta resultan idóneas.
Además, las mariposas y palomillas son muy buenos indicadores medioambientales, por su capacidad para informar del estado de conservación de los ecosistemas, debido a su gran diversidad y dependencia de unas determinadas condiciones ecológicas. El mismo acontece con su ciclo vital, que, compuesto por fases de huevo, oruga, crisálida y mariposa adulta, es muy dependiente de la meteorología y de la presencia y abundancia de las plantas de las que se alimentan. Por lo tanto, las variaciones que se producen en la abundancia de estas especies reflejan a su vez cambios y alteraciones medioambientales.