El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude participó en la colocación de la estatua de la Virgen de Guadalupe de Francisco Asorey, que había sido retirada en 2005
López Campos pone en valor “la recuperación de una escultura que es todo un símbolo para Rianxo”
Destaca la importancia de que “el paisaje urbano gallego cuente con una nueva pieza de uno de nuestros artistas más destacados, contribuyendo a la riqueza cultural”
Recuerda la colaboración de la Xunta con la restauración de esta obra y su “implicación en general con la divulgación del legado de Asorey” en referencia a la reciente llegada a Galicia de ‘A Santa’
Rianxo (A Coruña), 5 de septiembre de 2026
El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, puso en valor hoy “la recuperación de una escultura que es todo un símbolo para Rianxo” durante el acto de colocación de la estatua de la Virgen de Guadalupe, obra de Francisco Asorey, que vuelve al municipio después de dos décadas de su retirada y tras ser restaurada con la colaboración de la Xunta de Galicia.
En este sentido, el responsable de Cultura del Gobierno gallego destacó la importancia de que “el paisaje urbano cuente con una nueva pieza de un referente como es Asorey y que se suma a otras obras de su autoría extendidas por todo el territorio, contribuyendo así a nuestra riqueza cultural”. Además, recordó “la implicación en general de la Xunta con la divulgación del legado” del escultor cambadés, uno de los más destacados del siglo XX, como demuestra, dijo, “la reciente recuperación para el patrimonio público gallego de la emblemática A Santa, que trajimos a nuestra tierra desde Montevideo”.
Así, López Campos también felicitó a la ciudadanía de Rianxo “porque va a poder disfrutar con orgullo de una representación muy especial de su identidad como es esta imagen de la Guadalupe, muy vinculada a Castelao y a la cultura marinera” que, puntualizó, “luce con todo su esplendor tras la intervención” en su pedestal mirando hacia la playa de Tanxil. A este respecto puso en valor que los trabajos realizados sobre ella dejan ver los motivos decorativos creados con azulejos vidriados con formas florales y geométricas.
Un encargo de la familia Baltar
La pieza expuesta ahora en la playa de Tanxil fue encargada por el cirujano Ángel Baltar Cortés en 1929 a Francisco Asorey, quien la esculpió en granito con tres toneladas de peso y formada por dos cuerpos, uno de 1,75 metros y otro de 1,15 metros. La obra se colocó en 1932 sobre un pedestal en lo alto del acantilado de Tanxil, en un terreno propiedad de la familia, que la retiró del lugar en 2005.