La Xunta y Anfaco despliegan una ofensiva institucional para blindar la industria conservera ante las negociaciones de la UE con Tailandia

La conselleira do Mar, Marta Villaverde, y el secretario xeral de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, demandan que el atún en conserva sea declarado producto estrictamente sensible y se excluya de los acuerdos comerciales sin garantías de reciprocidad

Galicia se moviliza ante los comisarios europeos y los ministros responsables de Pesca y de Comercio, la Eurocámara y las regiones de la CRPM para evitar una competencia desleal devastadora

Santiago de Compostela, 25 de septiembre de 2026

La conselleira do Mar, Marta Villaverde, compareció en rueda de prensa junto al secretario xeral de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, para advertir del grave riesgo en el que pueden desembocar las negociaciones comerciales de la Unión Europea con países de la región ASEAN, siendo especialmente relevante el caso de Tailandia, para la sostenibilidad de la cadena mar-industria gallega. La titular de Mar trasladó un mensaje contundente en defensa del sector, asegurando que Galicia no va a permitir que las conserveras ni el empleo que generan en las localidades costeras —mayoritariamente femenino— sean tratados como moneda de cambio o como un asunto menor en los tratados comerciales comunitarios.

Villaverde expuso el desequilibrio competitivo que implicaría la entrada sin aranceles de productos procedentes de estos terceros países, que operan bajo estándares laborales, sanitarios y ambientales más permisivos y deficiencias en su vigilancia y control, además de generar ventajas desleales de precios mediante la pesca ilegal o la falta de trazabilidad. Tailandia, principal productor mundial con una capacidad que supera las 550.000 toneladas al año, exporta hoy a la UE apenas 18.000 toneladas bajo un arancel del 24 %. Su rebaja o eliminación, sumada al impacto acumulado de las concesiones ya aplicadas a Vietnam o Papúa Nueva Guinea, amenaza con expulsar del mercado a los productores comunitarios, como ya quedó demostrado en el Reino Unido tras el Brexit.

Ante este escenario, la Xunta y el sector articularon una estrategia conjunta desplegada en tres frentes de actuación coordinados. En primer término, a través de una interlocución directa con la Comisión Europea, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se dirigió por carta al comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, y al de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič. Les exigió la exclusión del atún de las negociaciones mientras no se acrediten estándares equivalentes, o bien que cualquier contingente sea mínimo y vinculado estrictamente a normas de origen basadas en producto enteramente obtenido, además de no incrementar los flujos actuales, respetando las reglas de origen y con medidas de salvaguarda ante incumplimientos.

Paralelamente, la titular de Mar remitió sendas misivas a los ministros Carlos Cuerpo -responsable de Comercio- y Luís Planas -responsable de Pesca- para que el Gobierno central haga valer el peso de España en el Consejo de la UE, además de solicitar la implicación de la presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, Carmen Crespo, con el objetivo de hacer escuchar la voz del sector en la Eurocámara antes de que se adopten decisiones irreversibles. Esta ofensiva se completa en el ámbito de las regiones europeas desde la presidencia gallega del Grupo de Trabajo de Pesca de la CRPM, a través de la cual se impulsó una declaración con regiones de España, Portugal, Francia e Italia para reclamar cláusulas espejo reales, el uso obligatorio del sistema CATCH, salvaguardas automáticas y la creación de un Observatorio Europeo de la Industria Conservera del Atún.

Esta declaración, que también será presentada personalmente a la Comisión Europea en próximas visitas, incorpora además la sensibilidad respecto de otra negociación a punto de finalizar, como es el caso de Filipinas.

Villaverde concluyó recordando que Europa produce alrededor de 340.000 toneladas anuales de atún y mantiene una cadena de valor que sostiene casi 80.000 empleos entre directos e indirectos que son fundamentales para la cohesión territorial. “Europa no puede construir su soberanía alimentaria desmantelando su propia industria para abrir las puertas a productos que incumplen nuestras normas”, remarcó la conselleira.

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Fecha de actualización: 25/09/2026