La Xunta publica el decreto de la 1ª revisión del Plan forestal de Galicia que regirá la planificación estratégica del monte de nuestra comunidad hasta el 2040

Fruto de un amplio consenso sectorial y de la sociedad gallega en general, el PFG que publica hoy el DOG contempla una inversión de 4.900 millones de euros en el monte gallego en los próximos veinte años, incluyendo tanto fondos públicos como financiación privada

Algunas de las finalidades más destacadas pasan por alcanzar las 425.000 hectáreas de superficie ocupada por frondosas autóctonas y una reducción de la superficie con presencia de eucalipto del 5 % al final del período

Santiago de Compostela, 25 de octubre de 2021

El Diario Oficial de Galicia (DOG) publica hoy el decreto por el que se aprueba la 1ª revisión del Plan Forestal de Galicia 2021-2040 (PFG) “Hacia la neutralidad carbónica”, que contempla una inversión de 4.900 millones de euros en el monte gallego en los próximos veinte años, incluyendo tanto fondos públicos como financiación privada. Esta es una de las grandes cifras del documento que se elaboró dando cumplimiento a las recomendaciones del Dictamen de la Comisión Forestal del Parlamento. Establece una proyección del monte del futuro para el período 2021-2040, con una serie de grandes objetivos e indicadores.

Una de las principales líneas pasa por promover la regeneración natural de frondosas caducifolias, hasta llegar a una superficie total ocupada por estas masas autóctonas de 425.000 hectáreas en 2040, actuando en un 15 % de la superficie de frondosas. Además, la superficie de frondosas objeto de gestión activa mediante tratamientos silvícolas se incrementará desde las 5.000 ha en el primer quinquenio hasta las 20.000 ha en el último. Mientras, el programa de recuperación de bosques de ribera abarcará otras 20.000 ha.

En el caso concreto del castaño, el PFG contempla un programa estratégico para contribuir a la conservación y puesta en valor de esta especie, con actuaciones en 8.000 ha hasta el 2040 para recuperar sotos tradicionales en producción mediante medidas de rehabilitación, 2.000 ha de ellas ata el 2025. Asimismo, se prevé crear nuevos sotos tanto para la producción principal de castaña como para generar madera, cada una de las líneas con 8.000 hectáreas.

En relación al eucalipto, se marcan programas de actuación e iniciativas que contribuyan a una reducción de la superficie con presencia de eucalipto del 5 %, al final del período. Así, cabe apuntar que con la entrada en vigor de la Ley de recuperación de la tierra agraria el pasado 22 de mayo, se activó también la suspensión temporal de nuevas plantaciones de eucalipto donde antes no los había, además de reforzar la supervisión y control por parte de la Xunta para asegurar el cumplimiento de la normativa.

A mayores, se priorizará la mejora de la gestión y la productividad de las masas de eucalipto ya existentes y se aplicará un programa de transformación de eucaliptales degradados. Asimismo, se potenciará la silvicultura del eucalipto y se reducirá la combustibilidad de las masas mediante la gestión activa, incrementando tanto la tasa de aprovechamiento de la especie como la certificación y las iniciativas de gestión conjunta. Así, dentro de esa reducción, un total de 20.000 hectáreas se convertirán en masas de otras especies.

El objetivo es que en el 2040 Galicia cuente con una superficie menor de eucaliptales, mediante la transformación en plantaciones de otras especies. Paralelamente, se mejorará la productividad en aquella superficie en la que se circunscriban las masas de eucalipto, incrementando la tasa de aprovechamiento con el objetivo de alcanzar un 90 % del crecimiento corriente anual. Así, con una menor superficie de eucalipto, la productividad de las masas va a ser mayor a consecuencia de las medidas adoptadas. Así, se pretende que las actuaciones silvícolas supongan una transformación en la estructura de los combustibles forestales de los eucaliptales de producción, con una triple estrategia: la reducción de la carga de combustible potencialmente disponible en los meses de alto riesgo, la conversión en determinadas áreas a otras especies o formas de cultivo y el aislamiento con la ruptura de la continuidad de grandes superficies de combustible.

En base a estas premisas se establece, por ejemplo, el objetivo de movilizar los recursos madereros que permitan atender las demandas de la actividad industrial ligada a la madera y a la biomasa. Así, se marca un incremento de la movilización de recursos madereros con una tasa global de extracción de todas las especies (incluida la conífera) de manera tal que pase del 60 % hasta el 70 % de la posibilidad, con unas talas anuales de hasta 12 millones de metros cúbicos al final del período, una cifra que ahora se sitúa en algo más de 9 millones.

En relación con las coníferas, especialmente el pino, en el Plan se contempla fomentar a través de líneas de ayuda las repoblaciones y reforestaciones de alta calidad genética, incrementando mediante esta vía a superficie que ocupan estas especies en 20.000 hectáreas en el plazo de 20 años. También se aplicarán actuaciones silvícolas en un total de 50.000 hectáreas de coníferas hasta el año 2040 y se irá incrementando el porcentaje de volumen de talas con destino a sierra o usos estructurales hasta un 75 % en ese tiempo.

El control de las especies invasoras (especialmente de las acacias) mediante un programa de control que abarcará 1.000 hectáreas en total, el fomento de la multifuncionalidade del monte o la regulación de su uso socio-recreativo son otras líneas de trabajo. Otro programa destacado, junto con la mejora de la genética forestal, es el de los llamados “montes protectores”. Se trata de inventariar y registrar aquellos montes o terrenos forestales que tengan un especial carácter protector del suelo y regulador del ciclo hidrológico. Así, se planifica la creación e inscripción de montes protectores, para llegar a un total de 90.000 hectáreas amparadas por esta figura en el horizonte del plan. Todo esto, con un aumento progresivo de la superficie forestal gestionada con criterios de protección (incluyendo la que adquiera la administración, la gestionada por contratos de gestión pública o la de gestión privada), llegando en el año 2040 hasta las 130.000 hectáreas. Además, se pondrá en marcha un Programa de conservación de recursos genéticos que abarcará 15.000 ha y se promocionará el uso social o turístico del monte mediante el establecimiento de una red de infraestructuras verdes en entornos urbanos y en zonas de especial interés paisajístico de forma progresiva, actuando en 25.000 hectáreas hasta el año 2040.

En el ámbito de la salud y vitalidad del monte, el PFG intensifica los trabajos de lucha biológica contra la avispiña o el cáncer del castaño, así como frente al gorgullo del eucalipto, la plaga de los ameneiros o la procesionaria del pino, entre otras dolencias, unos trabajos que se llevarán a cabo en función del avance de los organismos.

Otra línea de trabajo es la movilización de las tierras agrarias infrautilizadas o abandonadas -especialmente mediante proyectos liderazgos por agrupaciones forestales de gestión conjunta- para recuperar el rural y fijar población en las aldeas, apoyando las explotaciones resultantes mediante incentivos fiscales, ayudas directas o de discriminación positiva. En ese sentido, hace falta recordar que la Ley de recuperación regula estas nuevas figuras voluntarias que tienen por finalidad a gestión conjunta y sostenible de los terrenos forestales, con el fin de recuperarlos y ponerlos en valor.

Teniendo en consideración otros instrumentos que recoge la Ley de recuperación de la tierra, en 20 años se prevé actuar en 150.000 hectáreas al amparo de proyectos de movilización de terrenos agroforestales y movilizar otras 35.000 ha de tierras forestales mediante actuaciones de gestión conjunta, creando una línea potente y consolidada de superficie bajo algún tipo de figura de gestión conjunta para llegar a las 150.000 ha en 2040.

Otros aprovechamientos forestales

Dentro del fomento de los recursos forestales no madereros, se pondrá en marcha un programa de aprovechamiento de pastos y forrajes en monte y de establecimiento de sistemas silvopastorales, concretándose como objetivo final llegar a las 225.000 hectáreas de superficie para esta actividad en toda Galicia en 2040, duplicando la superficie actualmente existente y reforzando la apuesta por la ganadería en extensivo.

El fomento de proyectos de ordenación de montes e instrumentos equivalentes de gestión forestal sostenible también se aborda. Así, se marca como objetivo llegar a una superficie total ordenada al final del Plan de 850.000 ha. De ellas, se procurará que cuando menos 650.000 dispongan de la certificación forestal mediante cualquiera de los sistemas reconocidos internacionalmente. Asimismo, se prevé que la superficie inscrita de silvicultores activos sea de 360.000 ha en 20 años, con el apoyo de 50 millones de euros.

En esa dirección, cabe mencionar que la Xunta convocó este año por vez primera una orden de ayudas para impulsar la buena gobernanza en las Comunidades de montes vecinales en mancomún (Cmvmc), con un presupuesto superior a los 6,7 millones de euros. Esta orden dio cumplimiento la una medida concreta del PFG establecida después de que la Comisión parlamentaria especial no permanente de estudio y análisis de las reformas de la política forestal, de prevención y extinción de incendios forestales aprobara un Dictamen donde declaraba 123 medidas concretas a desarrollar, entre las que se encontraba la “de apoyar la gestión agrupada y profesional de los montes vecinales”.

Otro ámbito de actuación es el de la cadena monte-industria. Se va a incidir en su modernización y en procurar que sea altamente cualificada, productiva y que elabore productos de madera o basados en madera con un alto valor añadido. Se hará mediante iniciativas como el programa de divulgación y comunicación de la cultura forestal, con, entre otras, 250 acciones de formación y profesionalización de propietarios y/o gestores de montes en los siguientes 20 años. También, con un programa de fomento de la investigación, desarrollo e innovación forestal dotado con 135 millones de euros en todo el período de vigencia y promoviendo la cooperación y coordinación para mejora de la formación forestal universitaria y profesional en Galicia.

Nuevo marco legal de protección y extinción de incendios

En el marco del PFG, se prevé tener lista en la primera mitad de esta legislatura una nueva legislación en materia de prevención y defensa contra los incendios forestales, un proceso totalmente participativo. Además, se revisarán y se actualizarán los planes de defensa y prevención de los incendios forestales de los distritos y se elaborará un inventario de la red de fajas de gestión de biomasa forestal. Asimismo, se elaborará anualmente el Plan preventivo que integre las actuaciones de los medios propios y contratados en los montes de gestión pública, en los Perímetros de Alto Risco (PARI), en el marco de los convenios con la Administración Local y en las acciones subsidiarias en cumplimiento de la legislación vigente, por ejemplo, en las franjas secundarias.

A mayores, se elaborará de manera participativa un plan plurianual para la definición de las instalaciones, de las equipaciones y de los recursos necesarios para las sedes de distrito, talleres, almacenes, garajes, puntos de encuentro, puntos de vigilancia y bases de medios aéreos, recogiendo las necesidades de equipaciones personales, de parque móvil y de recursos tecnológicos e informáticos.

Cuanto a la colaboración con las entidades y administraciones local, se impulsará el convenio para la gestión de las fajas secundarias, se reforzarán los destinados a tener disponibles las brigadas de prevención/extinción y los camiones de extinción, se integrarán los convenios para la limpieza de márgenes de pistas municipales y se seguirán elaborando y actualizando los Planes municipales de prevención y defensa contra los incendios forestales. En relación a las tareas preventivas en parroquias priorizadas, se continuará incidiendo en la gestión de biomasa en las fajas secundarias. En este capítulo, se prevé una inversión de 200 millones de euros hasta 2040, para conseguir las 20.000 ha de acciones subsidiarias, los 20.000 kms de vías municipales con gestión de biomasa, las 20.000 ha de fajas secundarias priorizadas gestionadas y el 100 % de los ayuntamientos adheridos con Plan Preventivo.

Además, se desarrollará un plan continuado de formación del personal del Servicio de prevención y defensa contra los incendios y se pondrá en marcha un Centro Integral para la Lucha contra el Fuego que se situará en Ourense, en la provincia más afectada por los fuegos.
Enlace al decreto en el DOG: *https://www.xunta.gal/dog/publicados/2021/20211025/*AnuncioG0426-061021-0001_*gl.html

Departamento:
C. do Medio Rural