El director general de Patrimonio, Angel Miramontes, y el delegado territorial de la Xunta, Javier Arias, visitaron la zona de las obras
La Xunta destinará 150.000€ a reparar los daños provocados por la lluvia en la muralla romana de Lugo
El representante de la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude confirma que la caída fue provocada por la acumulación de agua por las fuertes precipitaciones
Destaca el "buen ritmo" de los trabajos que se centrarán en la reconstrucción del tramo entre las puertas del Carme y la de Santiago y que se extenderán hasta 12 metros para actuar también en parte del cubo XVI
Lugo, 16 de febrero de 2026
La Xunta de Galicia destinará 150.000€ a recuperar y reconstruir los daños causados por las fuertes lluvias en la muralla romana de Lugo. Así lo anunció hoy el director general de Patrimonio Cultural, Ángel Miramontes, en una visita a las obras en la que también participó el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Javier Arias, y donde precisó que los trabajos se centrarán en la reconstrucción del tramo entre las puertas del Carme y la de Santiago y que se extenderán hasta 12 metros para actuar también en parte del cubo XVI.
En este sentido, el representante de la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude puso en valor que el Gobierno gallego “actuó de inmediato y de urgencia” en cuanto se produjeron los daños en el lienzo interior de la muralla, a la altura de la rúa do Moucho, en un tramo “de entre seis y siete metros” comprendido entre las puertas del Carme y la de Santiago. En concreto, precisó que las actuaciones que se pusieron en marcha ya el pasado lunes para lograr “la reconstrucción cuanto antes” de este bien Patrimonio Mundial se están ejecutando a “buen ritmo y cumpliendo el calendario previsto”. No obstante, se mostró partidario de ser prudentes en cuanto a la fijación de plazos definitivos, “al depender las actuaciones de las condiciones meteorológicas, en las que siguen predominando las precipitaciones constantes y cuantiosas”.
Precisamente, el responsable de Patrimonio de la Xunta informó de que los estudios técnicos confirmaron que el incidente se produjo por el “desplazamiento del muro al no poder soportar el empuje ejercido por el agua acumulada y no existir un sistema eficaz de drenaje”. En este sentido, incidió en que el embalsamiento afectó a un lienzo interior que no pertenece al trazado original de la muralla, “sino que es fruto de una reconstrucción posterior que se hizo aproximadamente en los años veinte del siglo pasado”, aclaró.
En todo caso, Miramontes explicó que los trabajos de estos días estuvieron centrados, además de en la retirada de todo el material y la limpieza de la zona, en analizar las condiciones de estabilidad de las zonas limítrofes. Además, destacó que se continúa teniendo “información constante y fiable de todo el resto del perímetro de la muralla, a través de la labor de monitorización realizada al amparo del Plan director”.
Por lo tanto, avanzó que los trabajos que se van a acometer a partir de ahora estarán focalizados en los rellenos de la tierra interior de la muralla en la zona desmontada y en la ejecución de nuevos con losa y mortero de cal, “replicando los sistemas constructivos originales”. De igual modo, adelantó que se van a levantar muros de mampostería y se realizará un acabado del adarve. En todas estas obras, según detalló, se va a emplear la piedra extraída de las obras de desmontaje.
10 M€ en 60 actuaciones en la muralla
En la visita, el director general de Patrimonio aseguró que el Gobierno gallego acometerá “todas las actuaciones e inversiones que sean necesarias” para preservar la conservación “de uno de los patrimonios más icónicos y reconocibles de Galicia y que siempre ocupó un lugar destacado en el compromiso de la Xunta con el patrimonio cultural”. Como prueba de ello, destacó que, desde que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, la Administración autonómica aportó más de 10 M€ para llevar a cabo 60 actuaciones.
Finalmente, recordó que la muralla romana de Lugo ya registró derrumbamientos a causa de las lluvias en anteriores ocasiones. La última, poco después del reconocimiento internacional por la Unesco, afectó a la zona localizada en las inmediaciones del hospital de Santa María.