La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático visitó la laguna de Denune, en Begonte, donde se está ejecutando una intervención integral con una ayuda autonómica
La Xunta destaca la importancia de los espacios verdes y de las zonas húmedas para las políticas de adaptación de los ayuntamientos al cambio climático
Ángeles Vázquez destaca que, gracias a una aportación de la Xunta de 38.500 € que cubrirá el 80% del coste de la actuación, el Ayuntamiento está acometiendo un proyecto de restauración ecológica y puesta en valor de esta laguna, integrada en el complejo húmedo de la Terra Chá
En un contexto marcado por episodios extremos cada vez más frecuentes, incide en que este tipo de espacios verdes son claves para ofrecer refugio frente a las ondas de calor, velar por la biodiversidad autóctona y mejorar la conectividad ecológica
En la laguna de Begonte se actuará sobre la vegetación con desbroces y apeos selectivos y otras acciones para aumentar la resiliencia ambiental, se construirá un observatorio de aves y se intervendrá en la lámina de agua para reforzar la capacidad de almacenamiento
Begonte (Lugo), 2 de septiembre de 2026
La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, destacó esta mañana la importancia que tienen los espacios verdes y las zonas húmedas para impulsar a nivel local políticas efectivas que contribuyan a convertir los ayuntamientos en lugares más y mejor adaptados al cambio climático.
Durante una visita a la laguna de Denune, en Begonte, la responsable autonómica indicó que la Xunta le concedió este año al Ayuntamiento una aportación de 38.500 euros con cargo a la última convocatoria de ayudas a entidades locales para la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza con el fin de prevenir riesgos asociados al calentamiento global.
Gracias a esta aportación autonómica, explicó que el Gobierno local financiará el 80% del coste de ejecución de un proyecto para la restauración ecológica y puesta en valor de esta laguna, una lámina de agua pequeña y de carácter estacional que forma parte del complejo húmedo de Terra Chá, incluido en el espacio Red Natura Parga-Ladra-Támoga y en la Reserva de la Biosfera Terras do Miño.
En un contexto marcado por episodios climatológicos extremos cada vez más habituales, como pueden ser las olas de calor o los períodos de sequía o escasez coyuntural de agua, la conselleira insistió en que este tipo de espacios verdes y, en concreto, los diferentes tipos de zonas húmedas son claves para los ayuntamientos, ya que no solo ofrecen lugares donde la población puede encontrar refugio, sino porque contribuyen a velar por la biodiversidad, mejorar la conectividad ecológica y asegurar la conservación de las especies autóctonas.
En este sentido, Ángeles Vázquez puso en valor, precisamente, la intervención que se está llevando a cabo en Begonte, con la que el Gobierno local busca revertir el proceso de degradación que afecta a la laguna de Denune debido, entre otros factores, al abandono de los usos tradicionales en el entorno y a la presión de las plantaciones forestales próximas.
Con este fin, el proyecto incluye diferentes trabajos de restauración ambiental para recuperar los hábitats locales e incrementar la biodiversidad, al tiempo que se reordenan los usos públicos de este espacio natural.
En concreto, se actuará sobre la vegetación con desbroces y apeos selectivos y otras acciones para aumentar la resiliencia ambiental de la zona, se construirá un observatorio de aves de madera, semioculto por la vegetación de ribera, y se intervendrá en la lámina de agua (por ejemplo, con la eliminación de sedimentos) para reforzar la capacidad de almacenamiento de la laguna, actualmente sin agua pero que en invierno llega a ocupar casi toda la parcela.
El papel municipal en la acción climática
Como recordó Ángeles Vázquez, es el segundo año que la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático convoca ayudas para financiar este tipo de actuaciones a nivel municipal con el fin de convertir a las entidades locales, como administración más próxima al ciudadano, en lugares más verdes, resilientes y con una mejor calidad de vida.
En este sentido, explicó que la aportación autonómica puede llegar a cubrir hasta el 80% de la inversión, con un límite de 60.000 euros por proyecto y un máximo de tres solicitudes por ayuntamiento. En cuanto a las acciones subvencionables, son, con carácter general, intervenciones en espacios públicos orientadas bien a reforzar la biodiversidad y las zonas verdes de áreas urbanas y periurbanas o bien a crear refugios para atenuar el efecto isla de calor que hace que en zonas de las ciudades la temperatura sea más alta que en las rurales debido a factores relacionados con las propias infraestructuras y la actividad humana e industrial.
Por último, cabe recordar que desde el año pasado y en el marco del programa Galicia, refugio climático, la Consellería lleva invertidos ya, en total, cerca de 4 millones de euros en actuaciones para impulsar 75 proyectos climáticos en ayuntamientos de toda la Comunidad.