El presidente de la Xunta presidió el acto conmemorativo del Día de las Letras Gallegas 2025, dedicado a las cantareiras, en el castillo Torres de Mens, en Malpica de Bergantiños
Rueda propone en el Día das Letras Galegas un gran pacto por la lengua gallega basado en el acuerdo y no en la imposición
Muy buen día a todas y a todos.
Hablaba yo con el presidente de la Real Academia, y decía que la Xunta había arriesgado mucho diciendo que no había que poner una carpa hoy aquí, y la verdad es que fue una buena decisión porque podemos disfrutar de este entorno. Muchísimas gracias a las propietarias por permitirnos tener este marco magnífico para un acto que, desde luego, creo que está a la altura.
Por lo tanto, yo saludo en primer lugar, si me permiten, al presidente de la Real Academia en esta nueva etapa que inicia, creo que no la puede iniciar de una mejor manera; a Felisa Segade, flamante Medalla Castelao del año pasado, absolutamente merecido como todos pudimos comprobar una vez más; alcalde de Malpica, presidente del Parlamento, conselleiros, delegado del Gobierno, representantes de los órganos estatutarios, diputados y diputadas, rectores de las universidades de A Coruña y de Santiago; Alfredo Conde, que lo veo también aquí, me alegro muchísimo de verlo; restantes autoridades, representantes; familias de las que hoy homenajeamos, como se dijo aquí, mujeres con nombre porque hay que ponerles nombre pero son muchísimas más las que hoy vamos a reconocer; señoras y señores.
Como decía, muy buen día y muchísimas gracias por acompañarnos en esta celebración institucional en este primer acto, luego vendrá el que organiza la Academia del Día das Letras Galegas, en este día festivo en Galicia.
Un saludo también afectuoso para todos los que nos están siguiendo desde las diferentes canales que le ofrecen cobertura a este acto.
Mención especial, como hicieron todos los que ya hablaron antes que yo, de cariño y reconocimiento para familiares, vecindario y amistades de Manuela Lema, Teresa García Prieto, y de Prudencia y Asunción Garrido Ameixenda, Pandeireteiras de Mens, homenajeadas en el Día das Letras Galegas y a través de ellas a tantas y tantas.
Ellas, a la vez que Eva Castiñeira Santos (de Agranzón, Muxía); y Adolfina y Rosa Casás Rama (de A Vila da Igrexa, Cerceda) conforman el grupo de cantareiras sobre las que pivota este Día das Letras Galegas 2025.
Un día en el que les rendimos merecido tributo como fieles exponentes de la cultura popular, muchas veces olvidada y siempre injustamente olvidada.
Sinceras felicitaciones, por lo tanto, a los impulsores de esta candidatura y al conjunto de la Real Academia Galega por apoyar y por decidir que hoy el homenaje que estamos celebrando fuera para ellas.
Creo que es una propuesta necesaria y merecida, por lo que las cantareiras representaron, representan y tienen que representar en el futuro para la transmisión de la poesía popular oral y de nuestra cultura popular, pero también, y ya se dijo, por el ejemplo y los valores que proyectan hacia el futuro.
Otrora, cuando la cultura popular, y especialmente hablar gallego, no disfrutaban del respaldo necesario, ellas, como tantos otros gallegos de bien, nunca escondieron sus raíces ni su cultura.
Al contrario, mostraron legítimo orgullo. Defendieron y se sintieron orgullosas de las señales de identidad que nos diferencian y enriquecen como pueblo.
Reconocimiento indirecto, el de hoy y el de este año, también, por tanto, para nuestro mundo rural tradicional, ese que esconde tantas cosas que aún están por descubrir. Para la gente de nuestras aldeas que, en los siglos del silencio, conservaron nuestra lengua, nuestras tradiciones, nuestras costumbres y conocimientos, a la manera de un gran repositorio de cultura popular.
Buena parte de esa tradición transmitida oralmente durante siglos fue felizmente salvada gracias el trabajo de recogida efectuado a lo largo y ancho de nuestro territorio, por personas expertas y también por muchas otras personas, incluyendo, hay que decirlo y agradecerlo, los jóvenes de escuelas e institutos animada siempre por docentes comprometidos.
Las sociedades, como las culturas, son dinámicas, no son estáticas, y menos en este tiempo de cambios acelerados que nos toca vivir y lo que está por venir.
Y por ello la transmisión de la cultura, en general, y la perpetuación y expansión de las lenguas, en particular, precisan de nuevos valores y vectores que las alimenten e impulsen.
Las cantareiras tradicionales fueron y son fuente de inspiración para las nuevas maneras de expresión artística.
Me refiero: a las cantadoras y cantadores, tocadoras y tocadores, bailadoras y bailadores, mismo campaneiras y campaneiros, siempre dispuestos a avivar nuestras tradiciones.
Todos ellos derrochan talento y compromiso con nuestros valores -singularmente la cultura y con nuestra lengua- en la Galicia territorial y también en la Galicia universal. En la Galicia donde está cualquier gallego sea cual sea la parte del mundo.
Las Cantareiras de Malpica que acabamos de escuchar son el vivo ejemplo del talento recuperado que late en cada rincón de nuestra tierra, dignas herederas de las artistas populares a las que estamos rindiendo tributo.
Se trata de una realidad fecunda que hace falta alentar desde la familia, la escuela y las instituciones, por supuesto; en los espacios de trabajo y también en el tiempo de ocio. La pervivencia de nuestra lengua compete a todas y a todos.
Los nuevos formatos y el cambio en el patrón de consumo audiovisual están migrando hacia el mundo digital, eso es algo que está ahí, les obligan a poner foco sobre todos los espacios, con la promoción y defensa de la lengua gallega como objetivo prioritario. Si me lo permiten, como objetivo irrenunciable.
Medidas conocidas, en unos casos; y medidas novedosas, en otros, como el ya anunciado sello que reconocerá a las empresas comprometidas con el uso del gallego, sin imposiciones, pero con la mano tendida. Eso siempre.
Hablaba del ejemplo de las cantareiras como inspiradoras de nuevas formas de expresión artística que surgen del interés y del compromiso personal.
Nuevas formas que, quizás también habría que explorar en el sistema educativo, un nuevo enfoque didáctico, siempre hay que buscar nuevos enfoques didácticos, siempre amistoso, siempre en positivo y siempre con la voluntad de enseñar.
Un enfoque que anime a los más jóvenes a utilizar nuestra lengua en todos los contextos, de manera que hablar y leer en gallego surja de manera espontánea y se mantenga y multiplique con el paso del tiempo.
La pervivencia y la promoción del idioma gallego -insisto en subrayarlo- vendrá de la mano del aliento y del refuerzo en positivo, jamás de la imposición ni de la obligatoriedad. Llegará por la vía del acuerdo y nunca por la vía de la exclusión.
Acuerdo, consenso, negociación, concordia... Son palabras sin duda hermosas que deben conseguir toda su dimensión en una democracia plena y en una autonomía modélica como la que nos cobija desde hace más de cuatro décadas.
Constitución y Estatuto que amparan el bilingüismo cordial que las gallegas y gallegos practicamos y que dieron cobertura al resurgimiento que la lengua y la cultura gallegas protagonizaron sin duda en estas últimas décadas.
Nada más lejos, en todo caso, de mi intención que caer en el conformismo, ni mucho menos, sería un tremendo error.
Superado el primer cuarto del siglo XXI, la lengua gallega necesita de nuevas estrategias, a lo mejor como las apuntadas, o a lo mejor diferentes. Eso tendrá que decirlo el grupo de expertos que está trabajando a destajo ya en este ámbito.
Pero desde luego lo que sí precisamos -y en esto no albergo ningún tipo de duda- es un pacto por la lengua gallega; un acuerdo global, integrador, que tenga la mayor base social y política posible para alejar el idioma gallego del debate político, por lo menos del debate político que aporta muy poco o nada, del debate partidista que al final a lo que lleva es a utilizarlo en la confrontación diaria.
Por eso, especialmente en un día como lo de hoy, invito solemnemente a todas las fuerzas políticas, incluida la mía, a desprenderse de apriorismos y participar en la negociación que está en curso, sin vetos ni líneas rojas.
Esto quiere decir con la participación de todos y de todas, también de todas las instituciones y de manera especial de la Real Academia Galega con su recientemente elegido presidente, Henrique Monteagudo, al que, como decía al principio, le deseo los mejores de los éxitos y comprometo todo el apoyo de la Xunta de Galicia. Los éxitos de la Academia serán los éxitos de Galicia, de nuestra lengua y de nuestra cultura.
Creo, sinceramente e insisto, que el pacto es posible, y creo también que Galicia necesita y quiere ese pacto. La gente reclama y precisa acuerdos, siempre, mucho más que discusiones.
La lengua gallega fue y será nuestra principal señal de identidad. Nuestra orgullosa señal de identidad. Pero es que además es una lengua útil, aquí en Galicia y también fuera de la Galicia territorial.
Castelao nos recordaba que "el pueblo gallego habla un idioma de por sí, hijo del latín, hermano del castellano y padre del portugués".
Decía que el nuestro era un idioma "apto y acomodado para ser vehículo de una cultura moderna y con el que aún podemos comunicarnos con más de sesenta millones de almas".
Se refería obviamente, a la mutua comprensión entre gallego y portugués, una feliz realidad que hoy, casi 90 años después de que se escribieran aquellas letras, nos abre las puertas a una comunidad de más de 200 millones de personas, que son las que integran el universo de la lusofonía en Europa, en América, en África y mismo en Asia.
Amigas y amigos, las gallegas y gallegos tenemos por lo tanto un tesoro: nuestra lengua; esencia fundamental de la Galicia Calidade que pretendemos cultivar cada día. Preservar y potenciar el gallego a todas y todos incumbe.
Hay que hacerlo a todas horas y reafirmarlo en días como hoy, aún con más fuerza. El 17 de mayo, en nuestro día, el días de nuestras letras, el día de todos nosotros.
Honor y gloria, hoy especialmente, y agradecimiento para nuestras cantareiras.
Muchísimas gracias y feliz Día das Letras Galegas.
Feliz día para todos los gallegos y gallegas.
Muchas gracias.