La conselleira del Mar hizo balance del resultado del Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea en el que se negociaron las posibilidades de captura para 2022

Galicia considera escasas y muy limitadas las mejoras conseguidas en el acuerdo de posibilidades de pesca para el próximo año

La conselleira del Mar lamentó que únicamente se logró suavizar alguna de las propuestas de recortes y la estabilidad en recursos complementarios o accesorios y desaprobó que España votara a favor del acuerdo general rechazando únicamente las medidas para aguas del Mediterráneo

La Xunta considera que el resultado podía ser mejor se la Comisión Europea atendiera a los aspectos socioeconómicos, y no solo a los biológicos, y fuera sensible tanto a la situación actual de alerta sanitaria como al esfuerzo realizado por el sector, que fue declarado esencial durante la pandemia

Los informes socioeconómicos elaborados por la comunidad sobre las propuestas de totales admisibles de capturas y cuotas contribuyeron la que la rebaja del 16% propuesta para el jurel al sur de Fisterra se convirtiera en un incremento del 12%

Esos estudios de impacto económico y social también permitieron defender una menor rebaja de las posibilidades de captura de la merluza en aguas ibéricas, que se reducirán un 8% en 2022, frente al 18% propuesto inicialmente

Bruselas, 14 de diciembre de 2021

La conselleira del Mar, Rosa Quintana, aseguró hoy que el resultado conseguido en el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea en el que se fijaron los totales admisibles y capturas (TAC) y cuotas para 2022 en aguas del Atlántico y del mar del Norte es escaso y muy limitado pues en la mayoría de los casos únicamente se lograron suavizar algunas propuestas de recortes o la estabilidad en las cuotas de otros recursos complementarios o accesorios.

Por eso, la titular de Mar, que estuvo siguiendo con el sector desde Bruselas el avance de los debates a pesar de no formar parte de la delegación negociadora española -compuesta por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Gobierno andaluz en representación de las comunidades autónomas españolas-, desaprobó que España votara a favor del acuerdo general y solo rechazara las medidas propuestas para aguas del Mediterráneo.

Rosa Quintana lamentó que, tras tantas horas de negociación -fue el Consejo de Ministros de Pesca más largo de los últimos años-, no se consiguieran mejoras de mayor calado y que la Comisión Europea no fuera sensible a la situación actual de alerta sanitaria, en la que el sector pesquero fue declarado esencial y trabajó a destajo para abastecer de alimentos de calidad a la ciudadanía a pesar de que en algunas ocasiones no les era rentable.

La representante del Ejecutivo gallego destacó que en el Cantábrico Noroeste se produjeron ciertos avances tras hacer valer los informes socioeconómicos elaborados por Galicia, pero incidió en que las mejoras conseguidas son insuficientes. En este sentido, la noticia más positiva fue la reversión de la propuesta de bajada del 16% en el jurel en aguas que van de Fisterra hacia el golfo de Cádiz por un incremento del 12%.

En el caso de la merluza -a especie más importante para la flota gallega- los estudios socioeconómicos aportados por Galicia también permitieron suavizar la propuesta de recorte de las posibilidades de pesca en aguas ibéricas desde el 18% hasta el 8%, un descenso que se añade a los fijados en los dos años anteriores. Mientras, se mantiene la cuota de abadejo tanto en la costa de Francia como en el Cantábrico Noroeste y se suaviza la reducción inicial del lenguado, que era del 15%, hasta el 5%. No obstante, en este recurso la separación de la gestión por especie puede dificultar la actividad pesquera.

En el caso de la cigala del Cantábrico, entre Asturias y Cantabria, el acuerdo aprobado por el Consejo de Ministros de Pesca de la UE supone reabrir la pesquería con un TAC de 14 toneladas, por debajo de las 20 toneladas que recomendaban los científicos. Mientras, en el stock de esta especie de Fisterra hacia el sur, se palía en buena medida la rebaja propuesta al pasar del -16% al -5%. En lo relativo a la cigala en la costa gallega y de Portugal -que permanece cerrada- la Comisión Europea se comprometió a revisar el TAC en función de los resultados que ofrezcan los estudios y análisis que se realicen en 2022.

La conselleira del Mar subrayó también otros compromisos realizados por el Ejecutivo comunitario cómo que revisará la asignación del bonito del norte entre los estados miembros con el objetivo de corregir los excesos cometidos por flotas de otros países en los últimos años que impidieron a la española agotar las posibilidades de captura que tenía asignadas.
Bruselas estudiará además una de las demandas realizadas por Galicia desde hace años como es la de aumentar la flexibilidad en los intercambios de jurel entre las dos zonas de aguas ibéricas -de Fisterra hacia el golfo de Vizcaya y de Fisterra hacia el golfo de Cádiz- para facilitar la labor de la flota.

Aguas compartidas con el Reino Unido

El Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea también sirvió para conocer que en los caladeros de aguas compartidas con el Reino Unido se fijan para el primer trimestre de 2022 las cuotas proporcionales correspondientes al TAC de este año, por lo que se daría una estabilidad en la actividad del sector a la espera de que se accede un acuerdo entre la Comisión Europea y el Gobierno británico.

La titular de Mar lamentó que el acuerdo conseguido vuelve a demostrar que el Ejecutivo comunitario da prioridad a los aspectos medioambientales por arriba de los económicos y sociales y puso como ejemplo el caso en la cigala entre Asturias y el País Vasco, donde Bruselas defendió una cuota de 14 toneladas, inferior incluso a las 20 toneladas propuestas por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar.

Ante esta situación, Galicia seguirá trabajando de la mano del sector con el objetivo de que pueda mantener su actividad y demostrar a las autoridades europeas que la pesca tiene futuro y que la flota gallega la practica de manera responsable y respetuosa con los recursos, lo que permitió que la mayoría de los caladeros en los que faena se encuentren en el rendimiento máximo sostenible (RMS), el nivel óptimo de capturas que se puede extraer de una población sin afectar al recurso.