El director general de Lucha contra la Violencia de Género respondió una pregunta oral en la Comisión 5ª
La Xunta exige al Gobierno central que garantice la protección de las víctimas de violencia de género y aclare el alcance de los fallos en las pulseras de control telemático
Roberto Barba insistió en que el sistema Cometa es una competencia exclusiva del Ejecutivo central, que debe encargarse de su funcionamiento y seguimiento.
Explicó que el Ministerio de Igualdad sigue sin dar respuestas claras a los errores registrados durante meses en el sistema y que afectaron a víctimas gallegas generando gran inseguridad.
Santiago de Compostela, 12 de febrero de 2026
El director general de Lucha contra la Violencia de Género, Roberto Barba, volvió a exigir esta mañana al Gobierno central que garantice la protección de las víctimas de violencia de género y aclare el alcance y afectación real de los fallos registrados durante meses en las pulseras ‘antimaltrato’ del sistema Cometa. Así lo indicó en la respuesta a una pregunta oral en la Comisión 5ª del Parlamento sobre estos dispositivos de control telemático para agresores.
El director general insistió en que el sistema Cometa es responsabilidad “única y exclusiva del Ministerio de Igualdad”, que debe encargarse de la contratación de las empresas y de los dispositivos, de la supervisión, seguimiento y resolución de los fallos. Por ello, recalcó que es necesario que aclaren lo que acontece durante los períodos de desconexión de los dispositivos que “ocasionaron pérdida de datos importantes sobre el posicionamiento de los agresores”, algo que derivó, según explicó, en informes erróneos con precisiones inexactas presentados en sede judicial, lo que “provocó muchas sentencias absolutorias por falta de pruebas”.
En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de que el Ministerio de Igualdad responda a las demandas de Galicia y aclare cómo resolvieron estos errores que causaron gran inseguridad en las víctimas, algo de lo que “por ahora no hubo todavía respuesta”. La Xunta tuvo constancia de que varias mujeres en la comunidad se vieron afectadas por los problemas de desconexión de los dispositivos de control y que ocasionó que “muchas de ellas dejasen de confiar en el sistema y apagasen voluntariamente los dispositivos”.