El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP presentó esta norma pionera en el Parlamento de Galicia
Román Rodríguez señala la ley de educación digital como necesaria para establecer reglas ante los nuevos desafíos y aprovechar también sus oportunidades
Explica que se trata de una ocasión para favorecer la mejora de la calidad y la igualdad de oportunidades, así como para afrontar los retos que supone la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la enseñanza, donde no estaban regulados sus usos
Destaca el alto grado de participación en el proceso de elaboración de la norma, con cerca de 900 aportaciones recibidas a lo largo de las diferentes fases
Por primera vez se introduce un uso de las tecnologías en las aulas adecuado a la etapa y a la madurez del alumnado, posibilitando el uso individual solo a partir de 5º de Primaria y restringiendo aún más el uso, únicamente pedagógico, de los móviles
Se reforzará la seguridad de las comunicaciones y aplicaciones en el entorno educativo y se dotará de una identidad digital a cada estudiante desde 5º de Primaria
Se regulan aspectos novedosos como los exámenes en línea, la desconexión digital del alumnado o el Contrato de Vida Digital, un instrumento que invita a la corresponsabilidad de las familias
Se crea un marco de límites al uso de la IA al tiempo que se aprovechan sus potencialidades para mejorar la gobernanza del sistema a través de EdugalIA
Santiago de Compostela, 22 de septiembre de 2026
El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Román Rodríguez, presentó hoy en el Parlamento de Galicia la nueva ley de educación digital, una norma pionera en toda España, que señaló como una ocasión para “favorecer la mejora de la calidad educativa y la igualdad de oportunidades”. “El debate no está en si la tecnología se debe incorporar a las aulas, sino en cómo debemos hacerlo”, dijo, explicando que el nuevo texto es necesario y oportuno. Necesario para establecer derechos, garantías y reglas claras ante el desafío que introducen las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, aspectos que hasta ahora carecían de un marco jurídico-normativo propio. Y oportuno para “convertir la transformación digital en una oportunidad”, manifestó.
El titular de Educación del Gobierno gallego indicó como ejemplo de este debate los últimos resultados del informe PISA, que pusieron el foco en la influencia negativa que puede tener el mal uso o abuso de los medios digitales, pero que también demostraron que, cuando se emplean correctamente, pueden ser una herramienta muy útil de aprendizaje. En este sentido, señaló a Estonia, “uno de los sistemas educativos europeos más avanzados en la presencia de las tecnologías, que también está a la cabeza en rendimiento académico”.
“En Galicia nos estamos adelantando con una norma que es pionera y que nos permite actuar ya en cuestiones que preveíamos y que ahora son una realidad”, dijo el conselleiro, que destacó el alto grado de participación en el proceso de elaboración de esta norma, a lo largo del cual se recibieron cerca de 900 aportaciones y se abordó el texto con el Consello Escolar de Galicia y con representantes de todos los sectores de la comunidad educativa.
“Esta ley no nace de la improvisación, parte de un modelo claro y de un importante trabajo previo, que hoy nos permite continuar liderando y creando escuela”, afirmó Román Rodríguez, recordando que, según la encuesta realizada por el Instituto Galego de Estatística, más del 92% de las familias ve necesaria esta ley.
Uso adecuado a cada etapa
El conselleiro puso en valor el carácter transversal de la nueva ley, que aborda la completa configuración de la comunidad educativa (alumnado, profesorado, familias y centros). De este modo, el texto se articula en torno a seis ejes: el uso de la tecnología adaptado al alumnado y orientado a la mejora educativa, la seguridad y la protección en los entornos digitales, la regulación clara de los derechos y deberes de la comunidad educativa para asegurar el bienestar y la convivencia digital, el refuerzo del papel del profesorado y la organización de los centros, la participación de las familias y la regulación de la inteligencia artificial.
Entre los principales hitos de la norma señaló la introducción, por primera vez, del principio de adecuación del uso de la tecnología en función de cada etapa y de la madurez del alumnado en base a las evidencias científicas. De esta forma, se establece que en la Educación Infantil y en los dos primeros ciclos de Primaria el uso de los dispositivos será exclusivamente colectivo. El uso individual comenzará a partir de 5º de Primaria e irá aumentando de manera progresiva conforme avance el desarrollo psico-social del alumnado.
En lo que atañe a la Educación Secundaria Obligatoria y al resto de las etapas, el uso de la tecnología deberá asegurar la adquisición de las competencias digitales necesarias y se orientará a fomentar el pensamiento crítico frente a cuestiones como la desinformación. La adecuación por etapas se realizará siempre bajo la supervisión del profesorado y contando con la participación de las familias en el marco del Plan Digital de cada centro.
De forma paralela, se asegurará la igualdad de oportunidades y la inclusión, aspecto que queda incorporado como un principio transversal al texto, poniendo el foco especialmente en la dotación de los recursos y herramientas necesarias para aquel alumnado que más lo necesita.
Inteligencia artificial
El uso adecuado de la inteligencia artificial es uno de los retos más desafiantes que afronta la sociedad en todos sus ámbitos, y especialmente determinante en el educativo. Así las cosas, la norma es pionera al crear un marco claro para regular el uso en la enseñanza, evitando así una mala utilización e indicando qué se puede hacer, con qué garantías y cuáles son los límites que no se pueden superar.
El punto de partida es el de que la IA no puede sustituir nunca el papel de un docente, ni en la adaptación de materiales –tarea en la que sí se podrá emplear con carácter auxiliar– ni en ninguna decisión que afecte a los estudiantes.
En cualquier caso, a través de EdugalIA, se aprovecharán sus potencialidades para mejorar la gobernanza educativa, permitiendo generar nuevas herramientas como el expediente académico electrónico único, que permitirá luchar contra el abandono educativo de una manera más eficiente. “Este proyecto, uno de los más ambiciosos de aplicación de la IA a la gestión educativa en España, nos permitirá transformar los datos del sistema en información útil para la mejora de la toma de decisiones”, destacó el conselleiro.
En este sentido, Román Rodríguez insistió en la necesidad de aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, poniéndolas al servicio de la mejora educativa, sin renunciar a la calidad. “Queremos una escuela capaz de preparar personas para el mundo en el que van a vivir y esta ley es una oportunidad para hacerlo”, dijo.
Comunicaciones seguras
Otra de las principales novedades que se producirán en el sistema educativo con la aplicación de la ley será la dotación de una identidad digital corporativa, en línea con el modelo de adecuación gradual a la edad, para intensificar la seguridad de las comunicaciones que se realicen en el entorno educativo.
Asimismo, se reforzarán las garantías de los canales de comunicación entre centros y familias mediante el uso de aplicaciones seguras, como Abalar. Además, las herramientas digitales que se empleen en las aulas deberán ser autorizadas por la Consellería para que se garantice su seguridad.
Desconexión digital y privacidad
En lo que atañe a la regulación de derechos y deberes, se introducen realidades como los exámenes a distancia, estableciendo las garantías necesarias para verificar la identidad del alumnado incluyendo, en los supuestos previstos, el uso de sistemas biométricos para asegurar la validez de la prueba.
También se reconoce por ley, por primera vez, el derecho a la desconexión digital del alumnado fuera del horario lectivo y se fijan los límites en la grabación de las clases y tutorías que, como norma general, no podrán ser grabadas ni reproducidas sin autorización expresa. A este respecto, el conselleiro hizo hincapié en la importancia de la protección de la privacidad del alumnado, señalando que tampoco se podrán difundir exámenes o actividades de los estudiantes sin la correspondiente autorización.
Además, la ley refuerza la prohibición de los teléfonos móviles, permitiendo su uso pedagógico solo a partir de 3º de Educación Secundaria Obligatoria, y dota a los centros de un protocolo específico para la retirada temporal y custodia de los dispositivos.
Apoyo a docentes y familias
Teniendo en cuenta que los docentes son el pilar fundamental para la aplicación de esta ley, el texto refuerza las garantías para ellos. A través de la Oficina de Apoyo al Profesorado se les dará asesoramiento y apoyo jurídico ante cualquier situación de acoso o violencia en el ámbito digital. Además, la formación en el ámbito digital podrá valorarse como mérito tanto en los procesos de ingreso en la función pública docente como en la provisión de determinados puestos de trabajo.
También se ofrece apoyo a las familias, que son corresponsables en el buen uso de las tecnologías. Además del Contrato de Vida Digital, ya en marcha, la nueva ley permitirá el desarrollo de programas específicos de formación para madres y padres sobre el uso responsable de Internet, las redes sociales o la prevención del ciberacoso, entre otras medidas.